Sumision a Dios

INTRODUCCION

 

“Cuando me convertí en musulmán, aprendí cómo rezar como un musulmán, aprendí la jerga árabe, pero no había aprendido aún a pensar y sentir como un auténtico musulmán…. Pensé que mi cambio de modelo sucedió hace cuatro años cuando abracé el Islam, pero me di cuenta en este retiro de que no había ocurrido aún. Todavía pensaba con una mente secular. Ser musulmán no significa arabizarse o simplemente practicar lo permitido y lo prohibidoElijah Reynolds, Indiana University, Bloomington

 

Al contrario que Elijah, nací en una familia musulmana en Turquía como la menor de cuatro hijos. Mis padres buscaron educarnos con valores basados en la cultura turca, su clase social, y ocasionalmente la religión. Sin embargo, este asunto de instruir el Islam en sus hijos, a menudo era ensombrecido por objetivos “más importantes” como a qué escuela ir y cuántos idiomas hablar. Recuerdo meterme en una discusión con mi madre sobre por qué no se me permitía quedar en la escuela media mientras mis hermanos mayores tenían permiso para quedar con quienes quisieran. La respuesta que obtuve, y que me dejó frustrada, era que es aceptable en nuestra sociedad que los hombres salieran con una mujer, pero si una chica tenía un novio, qué iba a decir la gente…. Puedes imaginar cómo esta justificación apenas hizo mella en una chica de trece años, educada en el asunto. Casi seguro, no pasó mucho tiempo antes de que pudiera razonar con mis padres sobre cualquier tema que pudieran sugerir por las normas culturales que deseaban inculcarme. Finalmente abandonaron y probé mi individualidad y la fragilidad de sus afirmaciones. Qué ingenua era al sentir el triunfo de romper los esfuerzos bienintencionados de mis padres para ayudarme a permanecer con los pies en la tierra. Hacían lo que mejor sabían dada su educación y el terrible estado de nuestra sociedad.

 

Inesperadamente, años más tarde, empecé a descubrir las verdades ocultas tras algunas de estas normas culturales, en medio de Pennsylvania. Asistía a una escuela liberal de arte, intentando dar sentido al quién era yo frente al quiénes eran ellos. Solo cuando eres un pez fuera del agua, empiezas a contemplar quién eres y lo que el agua realmente significa para ti. Tras años deambulando para completar mi búsqueda interior de la felicidad, finalmente tuve una epifanía. No, no me llegó en forma de sueño, aunque hubiera sido menos doloroso. Tuve una revelación en mitad de una de las experiencias emocionales más dolorosas que una joven puede atravesar: que le rompan el corazón. Cuando mi mundo imaginario se desmoronó, me encontré desesperadamente buscando a Dios. De hecho, no era una búsqueda intencionada, sino más bien una búsqueda del sentido y algo que calmara el dolor de perder mi valiosa burbuja de seguridad. No me di cuenta de que no hay garantías para ninguno de nuestros planes de ser llevado a cabo. Y aun así, queremos creer que de algún modo se llevarán. Cuando las pequeñas cosas no salen como estaban planeadas, hacemos pequeños ajustes en nuestros sueños y seguimos adelante. Solo cuando encontramos un grave problema, nos traumatizamos lo suficiente para preguntarnos por el sentido de la vida. ¡Pensándolo mejor, veo que este corazón roto ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida!

De forma similar, otro hecho definitivo en mi vida fue la muerte de mi hermana mayor a los diecinueve años. Poco después de que empezara las clases, a mi hermana le diagnosticaron un cáncer y falleció un año más tarde. Yo solo tenía doce años. Debido a su muerte, me convencí de que es imposible disfrutar de algo sabiendo que moriré tarde o temprano. Sin duda, debido a esta traumática experiencia, empecé a preguntarme por el sentido de la vida a tan temprana edad. Sin embargo, fue años más tarde cuando fui capaz de perseguir estas preguntas y no aceptar la cultura popular que nos dictaba que viviéramos el momento y disfrutáramos porque la vida es muy corta … de verdad, la vida es demasiado corta. Por eso es tan preciosa de vivir. De ahí que deberíamos intentar encontrar las respuestas, más bien pronto que tarde, para que realmente podamos disfrutar (entender/apreciar/ querer) la vida. A pesar del inmenso dolor por la pérdida de un ser amado, estoy infinitamente agradecida por esta llamada al despertar.

 

En mi penúltimo año en la escuela, empecé a leer la traducción del Corán. No sabía nada sobre el Islam más que los diluidos valores culturales engranados en la sociedad turca. Con el dolor de corazón que estaba sufriendo, las aleyas coránicas me hablaron tan fuerte y compasivamente que era difícil resistirse al mensaje. Es posible, que en tal estado, me hubiera aferrado a cualquier mensaje que me llegara, como quien se ahoga en un mar durante la tormenta. Mi historia con el Islam, o mejor dicho, mi lucha con el Islam, no terminaba ahí. Acababa de empezar. Sin embargo, leer el Corán y embarcarme en un viaje de búsqueda espiritual me ayudó en esos duros momentos. Pero hasta hoy, mis preguntas no han cesado. He aprendido que este cuestionamiento natural (de fitrah) es un regalo de Dios para encontrarle y que en numerosas aleyas coránicas nos incita a preguntarnos sobre todas las cosas.

 

 

Así que, ¿por qué el Islam se me hizo tan atrayente en ese momento, a pesar del hecho de ser criada en un país predominantemente musulmán y por padres musulmanes? Quizás era precisamente porque fui criada en un Islam culturalmente diluido que no lo encontré particularmente atractivo y convincente. Observo ahora que muchos aspectos de la cultura turca están basados en los principios y moral islámicos. Sin un conocimiento del Islam, era difícil decir qué era del Islam, qué era de la cultura turca pre-islámica, y qué era de la influencia externa (occidente u otras). Había solamente unas pocas personas a mi alrededor que pudieran explicar la sabiduría tras estos valores. Obtenemos dos mensajes en conflicto de la cultura popular y de los que tratan de aferrarse a los valores religiosos/culturales. La cultura popular nos vacía con una succión tan fuerte que pocos padres tienen algún tipo de impacto sobre sus hijos. Aunque Dios nos habla constantemente y nos guía a través de los hechos, la gente y la inspiración, también abundan las influencias negativas en nuestras libres elecciones. Dios trae una cierta constelación de hechos a nuestra vida cuando estamos más receptivos a prestar atención a Su mensaje. Como Dios dice en el Corán, necesitamos estar listos y receptivos al mensaje de Dios para que entre y transforme nuestros corazones:

 

“…aquellos a quienes se les concedió con anterioridad el Libro puedan tener certeza (de que Muhammad, que explica todo lo que se le reveló sin ninguna vacilación frente a toda la hostilidad y escarnio, es el Mensajero de Dios), y aquellos que puedan pasar a ser más firmes en la fe; y que a los que se les concedió el Libro con anterioridad y los creyentes, ambos por igual, no sientan ninguna duda; y aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad y los incrédulos puedan decir: “¿Qué quiere decir Dios con esta descripción?…”(Corán, 74:31).

 

 

Finalmente, en mi opinión, la razón más importante por la que el mensaje del Corán me llegó fue porque Dios envió a ciertas personas a mi vida que enfatizaron la fe (imán) antes que la acción (amal). Durante años, han estudiado la Colección Risale-i Nur de Said Nursi y han asistido a círculos de estudio para entender la perspectiva coránica. Nursi es un erudito islámico que ha escrito una inusual exégesis del Corán en la segunda mitad del siglo veinte. Tradicionalmente, la exégesis coránica toma una aproximación gradual y explica cada aleya de forma ordenada. Sin embargo, el Risale es una interpretación temática basada en el mensaje completo del Corán (el paradigma coránico) y la fe (imán). Y así, quedé fascinada con el Risale y fui a los círculos de estudio para entender este complejo texto. Lo que más me intrigaba sobre la aproximación de Nursi es su método de construir la fe a partir de un rasguño y su énfasis en el proceso de confirmación a través del testimonio de los lazos inalienables entre la fe (imán) y la práctica (amal). Aprender sobre la fe se convirtió en una aventura, un desafío intelectual y de corazón, que estaba deseando emprender. Me di cuenta de que este era el único camino de encontrar la paz interior y establecer mis interminables preocupaciones con la vida, y poder así descansar.

 

Reconozco que la emoción que obtengo al aprender el modelo coránico es ahora evidente. Convertí en costumbre el tomar notas durante los círculos de estudio y he escrito artículos basados en la fe durante muchos años. Este libro es una recopilación de esos artículos escritos para varios periódicos, blogs, discursos y sermones. Refleja mi entendimiento de los principios islámicos (no es un libro autoritario sobre el Islam). Vamos a embarcarnos en este viaje que cambia la vida: el proceso de confirmación (tasdiq).

 

Si hay algo que espero compartir en este libro, es: a) hay una diferencia entre Musulmán con M mayúscula y musulmán (sometido) con m minúscula; b) esta diferencia es extremadamente significativa para nuestro viaje spiritual. El libro está en proceso de sumisión (islam) y estar sometido (musulmán). La siguiente aleya, que me impresionó literalmente cuando la escuché por primera vez, se refiere precisamente a esta diferencia (entre Musulmán y musulmán):

“(Algunos de) los habitantes del desierto dicen: “creemos (amanna)”. Di (les a ellos): “no habéis creído” (tu’minu). Más bien (deberiáis) decir, “nos hemos sometido (aslamna)”(al gobierno del Islam), pues la fe (imán) no ha entrado aún en vuestros corazones.”…” (Corán, 49:14).

 

Dado que esto es una escritura que dice hablar a toda la humanidad hasta el fin de los tiempos, esta aleya debe hablarnos hoy… Cuando pienso en ello de esta manera, la pequeña diferencia que se señala me sobresalta: ¿Qué es “aslamna” y que es “amanna”? Y ¿Cuál es la diferencia entre ambas que es tan crucial que Dios nos corrija?

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