La Vida es Bella

Cuando te levantas por la mañana ¿dices “la vida es bella” sin un segundo pensamiento? Si no es así, tenemos un problema: una dicotomía en nuestra vida. ¿De qué trata esta vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿Quién nos trajo aquí? ¿Cómo nos hemos convertido en seres? ¿Por qué tengo que trabajar para sufrir tantas penas en esta vida? Estas preguntas nos vienen a la mente de vez en cuando, pero nos molestan. Intentamos acallarlas tan pronto como podemos encendiendo la televisión o llamando a algún amigo. Al final, no nos damos cuenta que estos pensamientos pueden ser las llaves que abran las cadenas que se han llevado nuestra libertad lejos de nuestras vidas.

Los seres humanos hacen preguntas concernientes a la existencia. Si sostienes que los humanos no preguntan, sabes en ese preciso momento que te estás decepcionando a ti mismo. Gracias a las sofisticadas vías de escape de esta era, los humanos a menudo intentan silenciar estas cuestiones. De hecho, ¡el hombre trata de silenciar su propia humanidad! ¿No es la facultad que diferencia a los seres racionales de los animales la facultad de la razón como dijo Kant? Y ¿no proclamaba Sócrates en la Edad de Piedra que una vida incuestionada no merece la pena ser vivida?

Ahora, vamos a volver a nuestro tema principal. ¿No es esta vida bella y merecedora de ser vivida? ¿Estamos en paz con ella? Muchos dirían que sí, pero ofrecen excusas superficiales para disminuir los sorprendentes principios de vida. La lista sigue según nuestro estado de ánimo ese día. ¿Qué hay de la lista antes del “pero”? ¿Distinguiría esta lista entre la realidad de la vida, la muerte, la separación y el cambio constante?

Cada minuto que pasa muere y no podemos recuperarlo. Intentamos aferrarnos a ese momento que nos hizo felices; tratamos de recordarlo pero no podemos tener acceso a él. Los recuerdos se desvanecen lentamente e incluso las imágenes se quedan antiguas y pierden su frescura. Sentimos lástima por no ser capaces de vivir estos momentos de nuevo. ¿No nos causan dolor estos recuerdos?

Entonces, pensamos en nuestro futuro. Actualmente siempre parece como un túnel impredecible y con una oscuridad sin final. No sabemos lo que nos ocurrirá en el próximo minuto, y esto afecta al momento presente. ¿Cómo podría saborear este momento si supiera que voy a morir en una hora? ¿De qué sirven el dinero, la fama o la pasión si estoy muerto?

Ni el pasado ni el futuro pueden ayudarme. Intento vivir solo el momento presente. Pero ¿tiene que ser así la vida? ¿No hay algo erróneo en todo esto? Sigue adelante. Es necesario formular preguntas si quieres resolver este dilema.

— Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari

— Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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