El Maestro Compasivo

“Érase una vez, en una tierra muy lejana, vivía un maestro misericordioso y de buen corazón, que no quería otra cosa que lo mejor para sus estudiantes. Se tomó muchas molestias para crear una atmósfera aprovechable para sus estudiantes para que pudieran ofrecer lo mejor de sus habilidades.

Siempre se preocupaba por ellos y les aconsejaba en cualquier ocasión. No quería que sus estudiantes no estuvieran preparados para la vida una vez que dejaran la escuela. Sabía que estudiando sus obras, estarían equipados con el conocimiento y la sabiduría para convertirse en los individuos que querían llegar a ser. Sabía que si los estudiantes no se educaban a sí mismos durante los años que pasaban en la escuela bajo su supervisión, se sentirían miserables y sufrirían un gran dolor para el resto de sus vidas.

El maestro preparó los exámenes para sus estudiantes y les aconsejó que estudiaran y les dio todo para que consiguieran buenas notas. Los exámenes les permitirían evaluar sus habilidades y superarse a sí mismos.

Al margen de su inagotable benevolencia hacia sus estudiantes, dejó claro que si no prestaban atención a lo que él explicaba en clase, experimentarían las consecuencias más tarde en la vida.

Algunos estudiantes no entendieron los métodos del maestro. En lugar de estudiar, se entretuvieron en juegos triviales. Esos estudiantes empezaron a pensar que el maestro era una persona cruel por obligarles a hacer cosas que no les apetecía. Estaban desmotivados por las descripciones del maestro del “mundo real” y no entendieron ni se preocuparon por su consejo. Sentían que los exámenes que les daba tenían por objetivo hacer sus vidas miserables.

Cuando llegó el final del semestre, los vagos estudiantes fracasaron y se quejaron, acusando al maestro de ser cruel y castigarles sin miramientos. “Nos ha suspendido“, se quejaban, ignorando completamente el hecho de que se habían preparado a sí mismos para este final.

Algunos de esos estudiantes, sin embargo, se dieron cuenta de la verdad y se arrepintieron de lo que habían hecho. Se dieron cuenta de que no solamente le describieron equivocadamente como injusto y cruel, sino que también cometieron una injusticia contra ellos mismos al no aprovechar la oportunidad de mostrar lo mejor de sus habilidades.

Sabiendo lo fácilmente que el maestro perdonaba, los que se arrepintieron fueron a él a pedirle perdón. El maestro perdonó a cada estudiante que estaba dispuesto a reconocer sus errores. Los estudiantes aprendieron a disfrutar de la educación y se dieron cuenta de que estaban siendo preparados por su benévolo mentor para hacerlo bien en la vida que estaba por llegar.

Una vez equipados con lo que necesitaban para la vida, fueron doblemente recompensados tras la graduación y llevaron unas vidas llenas de éxito y bendiciones. Los estudiantes estuvieron siempre agradecidos por la orientación que el maestro les había dado, sin la cual no estarían en las condiciones celestiales en las que se encontraban ahora. Y vivieron felices para siempre” 1

Cuestiones a tener en cuenta:

– ¿Qué es el pecado?

– ¿Qué es el castigo?

– ¿Quién te castiga cuando cometes un pecado?

– ¿Qué es pedir perdón?

– ¿Qué sucede cuando te arrepientes?

– ¿Qué pasa si cometes el mismo pecado cientos de veces? ¿Puedes aún arrepentirte?

Existen aproximadamente 339 referencias a la compasión de Dios en el Corán. Dios afirma en muchas ocasiones que El es el Perdonador y recuerda a la gente que se arrepientan de sus errores y pidan perdón. El arrepentimiento significa: a) Darse cuenta y reconocer que hemos seguido un camino equivocado o de autodestrucción (como estado de mente, de corazón, de ser o de acción), b) Llegar al compromiso de esforzarnos para estar en el camino adecuado que mejor se ajusta a nuestra naturaleza, y c) Pedir perdón a Dios porque Le hemos insultado pensando que El es injusto o que Le somos indiferentes. El arrepentimiento nos ayuda a sanar el daño que le hemos causado a nuestros corazones. No es un acto por Dios. Incluso el último componente del arrepentimiento (pedir perdón a Dios por haberle insultado) es quedarnos en paz con nosotros mismos.

Las siguientes aleyas hablan directamente del perdón de Dios:

¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso (Corán 1:1)

Cuando (Oh Profeta) Mis siervos te pregunten por Mí, estoy cerca y respondo a la oración de quien Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos a una excelencia espiritual e intelectual y a una conducta correcta. (Corán 2:186)

Dios quiere volverse a vosotros (con compasión explicando Sus mandatos y siendo vuestro guía al Camino Recto), mientras que los que siguen lo apetecible (mujeres, dinero, fama, estatus y posición) quieren que os extraviéis por completo (del Camino Recto).(Corán 4:27)

1 He realizado un esfuerzo considerable para encontrar al autor de este pasaje pero es anónimo. Lo he editado y le he dado un título, El Maestro Compasivo 

Las aleyas anteriores hacen referencia a un estado humano común. Cuando hacemos el bien o el mal, queremos que otros tomen ejemplo. Cuando realizamos buenas acciones, queremos compartirlas con otros para que sientan la misma alegría que nosotros. Cuando hacemos algo malo, en algún lugar de nuestro interior sabemos que está mal, y sin embargo no queremos ser los únicos en realizarla. Por ejemplo, el payaso de la clase intenta hacer ver que sus acciones son divertidas para que los otros quieran ser como él. Una persona que posee un estilo de vida irresponsable intentará hacer que los otros se sientan mal o aburridos por llevar vidas ordenadas y responsables. Por ello, como afirman las aleyas, cuando seguimos nuestros instintos más bajos, queremos que otros se desvíen de todo lo bueno que hacen. Es como buscar un cómplice de nuestras travesuras.

Cuando vengan a ti los que creen en Nuestros signos, di: “¡Paz sobre vosotros!” Vuestro Señor Se ha prescrito la misericordia, de modo que si uno de vosotros obra mal por ignorancia, pero luego se arrepiente y enmienda… Él es Indulgente, Misericordioso. (Corán 6:54)

Quien presente una buena obra, recibirá diez veces más. Y quien presente una mala obra, será retribuido con sólo una pena semejante. No serán tratados injustamente.(Corán 6:160)

Mi Misericordia abarca todo; y así lo ordenaré para aquellos que Me adoren y tengan piedad y purifican sus almas, y son aquellos que realmente creen en Nuestras Revelaciones y signos” (Corán 7:156)

Informa a Mis siervos de que Yo soy el Indulgente, el Misericordioso, (Corán 15:49)

Que Dios borre sus peores obras y les retribuya con arreglo a sus mejores obras.
¿No basta Dios a Su siervo? Quieren intimidarte con otros fuera de Él. Pero aquél a quien Dios extravía no podrá encontrar quien le dirija (Corán 39:35-36)

Di: “¡Siervos que habéis prevaricado en detrimento propio! ¡No desesperéis de la misericordia de Dios! Dios perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso” (Corán 39:53)

Él es Quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona las malas acciones. Y sabe lo que hacéis (Corán 42:25)

Dios también nos anima en el Corán a perdonar a nuestros hermanos:

Que dan limosna tanto en la prosperidad como en la adversidad, reprimen la ira, perdonan a los hombres -Dios ama a quienes hacen el bien-conscientes de que Dios les ve (Corán 3:134)

Para pedir perdón, se nos enseña la oración del Profeta Abraham: “Dijo: “¿Y quién podría desesperar de la misericordia de su Señor, sino los extraviados?” (Corán 15:56). Una parte esencial del mensaje del Corán es que Dios perdona a los que piden perdón. He aquí numerosos ejemplos de aleyas en las que Dios afirma que acepta el arrepentimiento sincero:

Que, si cometen una indecencia o son injustos consigo mismos, recuerdan a Dios, piden perdón por sus pecados -¿y quién puede perdonar los pecados sino Dios?- y no reinciden a sabiendas! (Corán 3:135)

Dios perdona sólo a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten en el momento. A éstos se vuelve Dios. Dios es Omnisciente, Sabio. (Corán 4:17)

¡Pide perdón a Dios! ¡Dios es Indulgente, Misericordioso! (Corán 4:106)

Quien obra mal o es injusto consigo mismo, si luego pide perdón a Dios, encontrará a Dios Indulgente, Misericordioso (Corán 4:110)

Si uno se arrepiente, después de haber obrado impíamente y se enmienda, Dios se volverá a él. Dios es Indulgente, Misericordioso.(Corán 5:39)

Con quienes, habiendo obrado mal, luego se arrepientan y crean, tu Señor será, sí, Indulgente, Misericordioso.(Corán 7:153)

 Pero Dios no les iba a castigar estando tú en medio de ellos. Dios no les iba a castigar mientras ellos pedían perdón por sus pecados (Corán 8:33)

 No así quien se arrepienta, crea y haga buenas obras. A éstos Dios les cambiará sus malas obras en buenas. Dios es Indulgente, Misericordioso.(Corán 25:70)

Dijo: “¡Señor! He sido injusto conmigo mismo. ¡Perdóname!” Y le perdonó. Él es el Indulgente, el Misericordioso.(Corán 28:16)

La única excepción al perdón de Dios es atribuir divinidad a cualquier otra cosa además de Dios. El que niega la unidad de Dios está negando en esencia a Dios, y por defecto niega el perdón de Dios y toda Su creación….

Dios no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Dios comete un gravísimo pecado (Corán 4:48)

Dios no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Dios está profundamente extraviado (Corán 4:116)

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

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