El agua no responde a nuestra necesidad

La historia del Profeta Abraham en el Corán nos ayuda a entender otra aleya donde el poder aparente de las cosas a las que atribuimos fuerza queda cuestionado: Dijo: “Y ¿os escuchan cuando les invocáis? (Corán 26:72). Entendido de forma literal, el “les” se refiere a los ídolos que están siendo adorados. Sin embargo, una interpretación más profunda convierte el “les” en una referencia a cualquier cosa a la que otorgamos Atributos Divinos. De esta aleya podemos llegar a la conclusión de que el agua por sí sola no responde a nuestra necesidad, sino que la creación del agua es la respuesta a nuestra necesidad. ¿Cómo es eso?

El agua demuestra las cualidades de su Creador y nos dice que es creada para satisfacer nuestras necesidades. De este modo, el Creador del agua responde a nuestra necesidad creando el agua. ¿Crees que te estás perdiendo algo importante en tus esfuerzos para entender el mensaje eterno del Corán? Este debate puede servir como respuesta a nuestra necesidad de entender el Mensaje.

Es hora de un chiste, aunque uno muy serio: me encantan las naranjas. Sin embargo necesito una orientación para saber dónde conseguir naranjas “halal”, ya que soy una persona muy religiosa. Todos conocéis las aleyas del Corán, por supuesto: “Comed, pues, de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Dios si creéis en Sus signos.
¿Qué razón tenéis para no comer de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Dios, habiéndoos Él detallado lo ilícito -salvo en caso de extrema necesidad-? Muchos sin conocimiento extravían a otros con sus pasiones. Tu Señor conoce mejor que nadie a quienes violan la ley. Evitad el pecado, público o privado. Los que cometan pecado serán retribuidos conforme a su merecido. No comáis de aquello sobre lo que no hayáis mencionado el nombre de Dios, pues sería una perversidad. Sí, los demonios inspiran a sus amigos que discutan con vosotros. Si les obedecéis, sois de los que asocian” (Corán 6:118-121)
. ¿Qué hace que una naranja sea “halal”?

  1. Lavarla con zamzam (agua especial de una fuente de Meca)
  2. Que crezca en territorio musulmán
  3. Que crezca en granjas musulmanas
  4. Que sea ofrecida por musulmanes
  5. Que sea pelada por musulmanes
  6. Que sea comida en nombre de Dios

Aquellos que eligen la opción número 6 sugieren que coja la naranja y antes de comerla sea consciente de que ha sido creada por el Creador del universo y debería reconocer y afirmar verbalmente mientras me la como: “En el nombre de Dios que es el Nutridor, el Más Compasivo, estoy comiendo esta naranja”.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

En la aleya anterior, se refiere a cualquier cosa que puedas comer. Su Nombre debe ser recitado ante todo, no solo al sacrificar a un animal que es la forma en que se entiende normalmente.

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