Todo se postra ante Dios

“¿No ves que se prosternan ante Dios los que están en los cielos y en la tierra, así como el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles, los animales y muchos de los hombres?” (Corán 22:18)

Una de las primeras cosas que atrae nuestra atención sobre esta aleya es el uso de la palabra “los que están” (man en árabe) para referirse a los seres inanimados como la tierra y el sol. Esta palabra man, en árabe, se usa para los seres conscientes, mientras que ma (lo que) se usa para seres inanimados. Esto significa que de acuerdo con el Corán, el sol, la luna, las estrellas y los árboles se postran ante Dios de forma consciente. La mayoría de las otras aleyas hacen referencia a seres inanimados que glorifican a Dios, mientras que esta aleya dice que se están postrando ante Dios (yescud) como seres conscientes.

¿Qué significa esto para el receptor del Corán? ¿Por qué Dios me está diciendo esto? Quiere decir que tenemos que ver cómo todos los seres se postran ante Dios y entender cómo. Cuando estudiamos las cosas tenemos que ser conscientes de su postración y percibirlo y analizarlo por consiguiente para confirmar la alegación del Corán.

Cuando leemos esta aleya, al principio pensamos que se refiere a los ángeles en la tierra y los cielos. Luego la aleya continúa mencionando las montañas, los animales y a muchos seres humanos postrándose igualmente ante Dios. La postración de las montañas y de las estrellas está en la misma categoría que la postración consciente de los seres humanos. Puesto que no estamos acostumbrados a ver el universo de esta manera, no podemos comprenderlo del modo adecuado.

La aleya usa “muchos de entre” solo cuando hace referencia a la postración de los seres humanos. El resto de los seres se postran ante Dios, mientras que muchos, no todos, seres humanos se postran. Esto es debido a la cualidad única de los hombres: el libre albedrío. Algunas personas eligen con su libre albedrío no postrarse ante Dios. Al mismo tiempo, su existencia se postra ante Dios con independencia de su libre albedrío.

A continuación, se menciona que muchos seres humanos merecen ser amonestados. La habilidad para elegir es una responsabilidad. Ya que los seres humanos son seres conscientes, se amonestan a sí mismos cuando no se postran ante Dios. El castigo es el estado de no postración. La lucha interna y la falsa llamada nos provoca tensión, frustración y perdemos nuestra tranquilidad y paz, es decir nos autoamonestamos.

¿Qué es la postración y por qué es tan importante? La postración es la sumisión total y la falta de llamada. La montaña y los animales no proclaman existir por ellos mismos o por sus propias cualidades. La postración, sin embargo, es la declaración de ser un esclavo absoluto de Dios. En términos correctos, la palabra “esclavitud” tiene una connotación despreciable debido a la tenebrosa historia de la esclavitud en todo el mundo. Sin embargo, ser un esclavo de Dios es un honor y no un insulto. Reconocer que somos esclavos, o siervos de Dios conlleva reconocer que no tenemos nada y que todo pertenece a nuestro Creador.

 

Un siervo de Dios (abd) nunca se postra ante nadie, nada ni ninguna otra posibilidad excepto el Creador. Esto significa no permitir que nada en este mundo nos domine. Tener como señor al Creador del universo es el mayor honor. Es como si todo lo creado por el Creador nos perteneciera. Se nos ha dado permiso para usar todo, ya que es propiedad de nuestro Señor. Nadie tiene una posición superior a la de nuestro Señor.

Nuestro Señor es el Dueño de las estrellas y el Señor del Día del Juicio. No deberíamos temer nada. Dios nos viste con sus propias ropas. Nadie más puede darnos la vestimenta de este cuerpo. Nadie puede preparar la comida que necesitamos y disfrutamos excepto Dios. Pero somos demasiado arrogantes para llamarnos siervos de Dios. Si queremos entender nuestra realidad tal y como es, tenemos que entender la posición y sentir tal honor.

Por otra parte, también tenemos que estudiar la creación más eficientemente. ¿Nos damos cuenta de que cada criatura en el mundo se inclina ante Dios? Cuando decimos seres creados, incluimos a los humanos, que se postran ante Dios, un aspecto de lo que se entiende por no obedecer a nada más que a Dios. Por ejemplo, ¿podemos imponer nuestros deseos y nuestras reglas por encima de la creación? Podemos decir que vamos a comer sandía, pero incluso la sandía crece obedeciendo las leyes de Dios. Cuando la sandía se pudre, también obedece a la ley de Dios. Una vez que está en nuestro cuerpo, se digiere, obedeciendo las leyes de Dios. Todo obedece a la ley de Dios. No podemos inventar una ley nueva y ordenar a la sandía que obedezca nuestras normas.

Tras estudiar una aleya del Corán de forma analítica, necesitamos preguntarnos ¿realmente somos conscientes de lo que el Corán nos enseña? ¿O solo hablamos de las formas externas de la adoración prescrita y no profundizamos en el mensaje más importante que recibiremos jamás en esta vida? La esencia de la religión es creer en Dios y comprender la creación tal y como nos enseña el Corán.

 

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

 

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