El “nosotros” en nuestras oraciones

“… A Ti solamente nosotros veneramos y tan sólo de Ti nosotros buscamos ayuda. Guíanos al Camino Recto …” (Corán 1:5-6)

En la sura de apertura del Corán, Al-Fatiha (La Apertura), Dios enseña a los creyentes a recitar “nosotros veneramos” y “nosotros buscamos ayuda”. Los creyentes repiten esta oración durante 40 veces al día. Así que es crucial conocer lo que realmente queremos expresar cuando decimos “nosotros”. ¿Qué significa “nosotros”? ¿Por qué no decimos “a Ti solamente venero, tan sólo de Ti busco ayuda”? ¿Por qué el Corán nos enseña a rezar de este modo, si usando “yo” se establecería una relación más personal entre mi Creador y yo?

Cuando los creyentes rezan en congregación, cada persona está pidiendo a Dios “guíanos”. Cada uno incluye a los demás en su oración. Por ejemplo, si hay cien personas en la congregación, la oración para ser guiados ha sido pronunciada en mi nombre cien veces. Puesto que todas las congregaciones de mi ciudad rezan a la vez, diciendo “nosotros”, es como si todos los creyentes se hubieran transformado en una gran congregación donde cada uno reza por los demás. Ampliando el círculo, todos los creyentes del mundo se tornan hacia la misma dirección, la Kaa’ba, y dicen las mismas oraciones. La oración de cada uno refuerza la de los demás. Nuestros hermanos y hermanas en la fe, a los que ni siquiera conocemos, piden a Dios que acepte igualmente nuestra oración. Diciendo “de Ti sólo nosotros buscamos ayuda” reconocemos que necesitamos ser guiados junto con la persona que está a nuestro lado. Quiere decir que no estoy solo en mi veneración; soy consciente de que mis hermanos y hermanas también necesitan ayuda.

Cuando decimos “a Ti solamente nosotros veneramos” ¿a quién nos referimos con “nosotros”? La respuesta depende parcialmente de lo que entendamos por veneración. Como Dios nos enseña en la aleya “No hay nada que no Le glorifique son su alabanza (proclamando que Él es el Único Dios sin igual ni copartícipe y que toda la alabanza y la gratitud Le pertenece exclusivamente a Él), pero no podéis comprender Su glorificación” (Corán 17:44). La veneración conlleva que cada criatura glorifica a Dios con su lengua de disposición, declarando “no puedo existir sin el Absoluto”. Esta definición de adoración o veneración convierte a todos los seres creados, conscientes o inconscientes, en veneradores por defecto, solo por el hecho de su estatus como entes creados por Dios.

Para los seres humanos el asunto es más refinado. Puesto que estamos dotados de libre albedrío, necesitamos diferenciar entre la creación perfecta del humano y su libre albedrío con fines analíticos. Incluso aunque la creación por parte de Dios del ser humano es perfecta, algunos pueden elegir eludir la realidad, o actuar contradictoriamente con su perfecta creación a través del libre albedrío. Desde la perspectiva de nuestra creación, somos veneradores de Dios, igual que las flores. Incluso si alguien declara que no cree en Dios por libre voluntad, en realidad todo el mundo venera a Dios por defecto. Y desde la perspectiva de nuestra libre voluntad, nuestra realización y afirmación de que solo Dios puede dar vida a, digamos un conejo, nos eleva a la categoría de adorador. Declarando que el Creador de alguien o algo es Dios, veneramos a Dios mediante nuestro libre albedrío.

Por tanto, “Nosotros veneramos” primero me implica a mí, a todos los átomos de mi cuerpo, y los sentidos humanos que actúan en obediencia a las órdenes de Dios (existen con la orden de Dios “Sé y es”). Así que como creyentes conscientes del Creador, sabemos que todo el mundo necesita a Dios y Le adora. Por tanto, en lo referente a mi oración, este “nosotros” incluye a cada uno y a todo en la creación. “Nosotros” significa niveles interminables de congregación.

Los asuntos de fe (iman) necesitan educación y entrenamiento que llevan tiempo y esfuerzo. Necesitamos entrenar nuestras mentes y nuestras almas para interiorizar el significado y empezar a actuar, pensar y sentir con iman automáticamente. Primero aprendemos la realidad como información y entonces la procesamos en nuestras mentes y nuestros corazones. Aún así puede que no empecemos a actuar o sentir con iman inmediatamente. Después de un tiempo, empezamos a actuar y pensar con iman de manera natural y nuestro ser se vuelve un verdadero creyente (mumin).

 

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

 

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