Signos en la Creación de los Seres Humanos

¿Es que no ven que, entre las obras de Nuestras manos, hemos creado a su intención rebaños que les pertenecen? (Corán 36:71)

El Corán es el discurso de Dios que se dirige al hombre; en un extremo está el Creador del universo y en el otro está el hombre creado con habilidades limitadas. Así que ¿cómo se establecen las comunicaciones entre el hombre y su Creador?

Lo primero de todo, tenemos que cuestionar nuestra existencia. ¿Quiénes somos, qué hacemos aquí? ¿Podemos explicar nuestra existencia como accidental? ¿Podemos dar por hecho la creación sin cuestionarnos su existencia? ¿Es el universo tan significativo que cuestionamos su existencia? Entonces hay que preguntar ¿por qué? ¿Cuál es el sentido de la creación?

El primer recurso del que se debería esperar respuesta es del Creador del universo. Es nuestra responsabilidad buscar estas respuestas ya que Dios envió a los mensajeros. Deberíamos buscar la revelación que nos transmite el significado de la creación; aquí es donde los mensajeros entran en juego. Debe haber un medio de comunicarse con el Creador. Digo que  puedo crear por mí mismo, pero tenemos limitaciones y debido a ellas, buscamos a los mensajeros. Ya que no puedo investigar lo que hay más allá de la creación, necesito la revelación. El Creador debe revelarnos sus intenciones, puesto que las necesitamos y no podemos encontrarlas por nosotros mismos. Experimentamos la creación y con ella a los profetas que claman haber traído un libro o confirman los libros que les han sido revelados previamente. En nuestra realidad, necesitamos la revelación del Creador del universo. Si un libro, una persona o una fuente dicen no proceder directamente de Dios, pero se han inspirado en El, esto no va a satisfacer nuestra necesidad. Mis pensamientos son inspiraciones personales, y los entendimientos personales de un individuo y sus sentimientos no pueden ser considerados revelación. La revelación es el discurso directo de Dios y llega a través de los ángeles como Gabriel.

La fuente de la revelación es Dios, pero soy yo quien entenderá, interpretará y pondrá sus palabras en práctica. Deberíamos siempre buscar las respuestas o explicaciones de Dios a las preguntas que nos formulamos.

Cuando tenemos un texto en nuestras manos, debemos verificar que el texto es la revelación de Dios. El primer requisito es que debería ser discurso directo de Dios. Dios me está hablando. Está hablando como Creador del universo. Si hay algo que contradiga lo que observamos en el universo, es una prueba para determinar su autenticidad. Por ejemplo, los textos budistas citan muchos sabios, pero aún así necesitamos de forma innata el discurso de Dios.

Leer sobre la vida del Profeta es necesario pero no suficiente. Incluso así necesitamos el discurso de Dios. El Corán dice ser el discurso de Dios. Vamos a verificarlo. Debemos tener presente que lo que dice no debe contradecir al universo y debe estar dentro de nuestra capacidad de entendimiento. Con estos requisitos podemos evaluar los versículos.

Históricamente, la concesión humana ha sido que desde el momento en que Dios habla, no podemos entender. ¿Quién soy yo para juzgar el discurso de Dios? De hecho, estoy juzgando el trabajo de Dios desde mi capacidad. Es como un estudiante de primaria juzgando si el profesor de la universidad dice las cosas bien o mal; es un proceso de entendimiento. Por tanto es obligación del profesor explicar el contenido de acuerdo a la capacidad del estudiante. Por una parte, es el discurso de Dios, el Absoluto, pero nos es revelado a nosotros, los seres creados con limitaciones.

Esta aleya pregunta: ¿No has visto que todo el ganado es trabajo directo del Creador? ¿Podemos explicar la existencia de una vaca como si no hubiera sido creada por el Creador del universo sino por algo distinto? La aleya dice “Nosotros” para referirse a Aquél que envió el Corán. Este es el proceso razonable para confirmar si esta proclamación es cierta, y si realmente es obra de Dios. Cuando leemos el texto, debemos verificar si es coherente en su alegación. Mira la creación de la vaca para ver cómo ha sido creada para nosotros.

No puedes domesticar un león porque no ha sido creado de ese modo. Pero algunos animales son creados para ser domésticos. A esto se refiere la aleya – Hemos subyugado estos animales para ellos. Miras a un recién nacido, tan inocente y bello, y te preguntas ¿por qué le quitará la vida Aquél que se la dio? ¿Qué clase de Creador es? ¿Qué está intentando decirme?

Las aleyas anteriores tratan sobre la resurrección. La aleya explica: conoces el ganado que tienes; te beneficias de él. Os hemos hecho (en la majestuosa forma del discurso) a ellos y a ti. Te los hemos dado y les hemos domesticado para ti. A través de las revelaciones, Dios también nos dice por qué El ha creado cosas y las ha sometido a nosotros. Normalmente, la civilización y la educación enfatizan información enciclopédica, como el tamaño del sol. ¿Cómo puede sernos de utilidad esa información? La revelación da información importante para nuestras necesidades y deseos humanos, y nos educa. El significado del sol y cómo manifiesta los Atributos de Dios es un conocimiento beneficioso para nosotros.

Todo el mundo sabe que puedo tener un caballo y montarlo. ¿Por qué debo aprender esto del discurso de Dios? ¿Por qué debería el Creador del universo hablarme de este modo? Sabemos de qué información está hablando la aleya. ¿Quién está hablando y a quién? El Creador del universo me habla porque tengo preguntas y una capacidad limitada para encontrar las respuestas.  ¿Por qué ha sido creado este universo de  esta manera? Esta es nuestra búsqueda. Quiero entender por qué esta hermosa creación aparenta tener un final desagradable. No me importa lo que los demás tengan que decir. Quiero la respuesta del Creador del universo. Quiero saber quién establece esto y quién da existencia a los seres que hay aquí, incluido yo. La revelación dice “Lo he hecho” e informa del propósito. Lo que proclama concuerda con lo que he encontrado en este mundo.

Lo que está revelado en la escritura debe satisfacer nuestra humanidad. ¿Podemos confiar en nosotros mismos para evaluar el mensaje de Dios con nuestra dignidad, intuiciones y limitaciones? Sin confirmar que el Corán es el discurso de Dios, no podemos tomarlo como guía para dirigir nuestras vidas. Hacemos elecciones, y puesto que Dios lo crea todo, se nos da la orientación o desviación para estas decisiones. La orientación es como la luz; mis ojos ven porque hay luz, pero fácilmente puedo cubrir mis ojos e ignorarla. Si estoy en la oscuridad o en la luz, es mi decisión. Por eso existen la intención y el uso del libre albedrío.

Extraído del libro  El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

 

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

Extraído del libro  El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

 

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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