Agradecimiento

“Nunca acontece que un alma muera si no es con la venia de Dios y en un momento designado. Quien desee la recompensa de este mundo, le concederemos de ella y quien desee la recompensa del Más Allá, le daremos de ella; y pronto recompensaremos a los agradecidos” (Corán 3:145)

 

Cuando nos acercamos al Corán, siempre debemos ser conscientes de que Dios nos habla para informarnos sobre lo que no sabemos. Cómo entendemos este mandamiento del Corán: Dios recompensa al agradecido….

¿Gracias a Quién?

Instintivamente, cuando se nos da un regalo, queremos mostrar nuestro agradecimiento a quien lo ofrece. Sin embargo, tenemos que ir un paso más allá. Tenemos que estar agradecidos, no solo a la gente a nuestro alrededor, sino a la verdadera fuente que proporciona estos regalos. El Creador siempre nos ha dado la oportunidad (acciones conscientes/instintivas para conocer la verdad), así que de forma instintiva entendemos lo que está bien y lo que está mal. Cuando recogemos un melocotón maduro del árbol y lo comemos, se produce un sentimiento instintivo en nosotros de dar las gracias – pero ¿a quién?

La persona que plantó el árbol no es el auténtico merecedor de tu gratitud, ni el granjero que te vende la fruta, ni la madera (el material del árbol) responsable del fruto. La revelación nos invita a dar gracias. La revelación proviene del Creador, así que se entiende que es a Dios a quien le debemos las gracias – el Creador del árbol. Es más, tenemos que leer la revelación según nuestro entendimiento del mundo (no podemos leer el Corán al margen de la creación pues el Corán nos enseña el lenguaje de la creación, explicando el sentido tras la existencia). Dios dice en el Corán “Te recompensaré cuando seas agradecido”. Estas son las noticias que nos llegan de la revelación.

Si damos gracias a Dios, al Creador, El nos recompensará más. Sin embargo, si damos gracias al granjero o al viento, no obtendremos ninguna recompensa adicional; están sujetos a las leyes de la naturaleza y no tienen habilidad para crear. El aspecto más importante es darse cuenta de que el árbol ha sido creado. Cuando Le estamos agradecidos, conectamos con el Creador Todopoderoso.

El Placer de la Eternidad

¿Cuál es la diferencia entre dar gracias al árbol y dar gracias al Creador?

  • Dar gracias al granjero no me proporciona beneficio alguno, porque el árbol no puede crear el fruto sin el Creador (la Fuente Eterna)
  • Dando gracias al Creador, estoy conectando con la Fuente Eterna responsable del crecimiento del árbol, los elementos adecuados en el suelo, la temperatura de la atmósfera, etc. Reconociendo el agradecimiento a la fuente actual, gano el máximo beneficio de conectar con la Fuente Absoluta.

En su esencia, iman (fe) significa atribuir el objeto a su verdadero Creador. Mi espíritu quiere felicidad eterna, y esto solo puede lograrse conectando con la Fuente Eterna. Nuestra tarea es confirmar la fe en la existencia del Más Allá. Dando gracias al Creador, Le estoy reconociendo. Este reconocimiento se encuentra con el deseo o necesidad de mi espíritu por la eternidad. Mientras estoy todavía en este mundo, experimento el placer de la eternidad mediante la fe en Dios. Esto hace patente la compatibilidad entre mi realidad y el mensaje que recibo de Dios mediante Sus mensajeros. Las promesas del Corán sobre la bendición eterna son imágenes que los seres humanos pueden percibir, porque el Corán está hablando a los seres humanos y lo hace dentro de la capacidad de la comprensión humana.

Necesitamos buscar los principios para acercarnos a la palabra de Dios:

  • Aproximarse a la palabra de Dios reconociendo que Dios me está hablando según mi capacidad y percepción
  • El Corán se dirige a todos los seres humanos, no se dirige específicamente a los musulmanes
  • Cuando leo el Corán, espero leerlo con mis cualidades humanas (intelecto) no de forma animal. Cuando tengo sed, busco agua (animalístico) y me doy cuenta de que sacia mi sed. A cambio, busco la conexión (intelectual) entre el creador del agua, el creador de mi cuerpo, y el creador de la sensación de sed.

“Y (recuerda) cuando vuestro Señor proclamó: “Si sois agradecidos (por Mis favores) sin duda os daré más; pero si sois desagradecidos, sin duda alguna Mi castigo es severo” (Corán 14:7)

 

Quedarse con una decepción

Si no atestiguo ni confirmo la conexión entre los seres y su verdadero Creador, y subsecuentemente dar gracias a la Fuente Eterna, quedaré con una decepción cuando el mensajero (cualquier cosa por la que estar agradecido) no está más presente así como cuando ya no estoy vivo (en el Más Allá). Si el melocotón es un producto de la naturaleza, yo también soy un producto de la naturaleza.

  • Si conecto con lo fugaz, estaré lleno de miseria y temor. Por eso no somos capaces de hablar de la muerte. Estamos tan estrechamente conectados a lo transitorio que casi no nos damos cuenta de la realidad detrás de ello.
  • Si, en cambio, conectamos con el Creador de la naturaleza, podemos ver nuestro lugar en esta relación eterna.

 

Regalos de Sus Cualidades Eternas

Cuando doy gracias a Dios, “Él nos recompensará, El puede y lo hace”. Cuando observamos que el Creador es eterno, se nos concede el deseo de la felicidad eterna y recibimos el regalo de Sus Cualidades Eternas. Si la fuente está muerta, no puedes obtener placer de la comida. Si no hay comida, y sí hay una fuente, todavía puedes tener esperanzas. Esa gente que rechaza/niega la fuente de bondades, solo disfrutan de los elementos tanto como un animal disfruta de sus bondades. Cuando aquellos que no reconocen la fuente, se les habla sobre la muerte y el Más Allá, solo se centran en disfrutar de esta vida y no quieren que acabe.

 

Adoración y ser agradecido

“Más bien, venera solamente a Dios, y sé de entre los agradecidos” (Corán 39:66)

Esta aleya nos conecta con ubudiyyah (reconocer y estar agradecido a la Fuente Eterna). Solo reconociendo que eres un ser creado, serás capaz de adorar a tu creador y estar agradecido a Dios. El Corán, una exposición milagrosa, nos muestra lo que el Creador Misericordioso quiere de sus siervos: las gracias. El Corán, el sabio que distingue entre la verdad y la falsedad incita a los hombres a dar gracias, dándole una enorme importancia.

La ingratitud es negación y rechazo. Si somos desagradecidos, estamos desplegando una falta de fe. Esto hace nuestro entendimiento de ubudiyyah bastante simple. Si entendemos la adoración solo en términos de rituales, no seremos capaces de comprender el Corán.

 

Las enseñanzas del Corán están basadas en la realidad

Algunas personas dicen que la religión es como la mitología y no tiene una dimensión ontológica; es solo una ficción de nuestra imaginación – una forma de consolarnos sobre la miseria en este mundo. Sin embargo, si miramos al Corán y lo estudiamos, nos damos cuenta de que sus enseñanzas están basadas en la ontología. Cuando te consideras un buen siervo de la unicidad de Dios, quiere decir que reconoces a tu Señor. Si Le reconoces, quiere decir que eres un ‘abd – el que reconoce a la Fuente única, verdadera y eterna… si eres un ‘abd, sabes cuál es tu lugar en la matriz del universo.

 

Significado transmitido a través de la realidad

La filosofía interpreta el mundo estableciendo sus premisas en la cara aparente de este mundo (viendo únicamente los nexos causales). Nosotros, como creyentes, tenemos que dar nuestro argumento a la realidad del mundo. Los filósofos no basan sus argumentos en la realidad del mundo. Miran el mundo como animales a cada momento. Como mucho, buscan trazar una conclusión pero no ven más allá de lo visible hacia lo invisible. Los invisible es importante; el mensaje tras estas relaciones causales aparentes.

La forma en que los filósofos estudian el universo es como cuando una persona estudia un libro investigando la calidad del papel y la tinta. Sin embargo, el libro está escrito así que se puede leer, lo que es un modo de comunicarse con su autor. Lo que hace a un libro es el significado que transmite. Esa es la diferencia entre la interacción de los animales con el mundo y la interacción de los seres humanos con él. Uno está interesado en la calidad del papel y conforma las marcas del trazo de la tinta; el otro está interesado en el sentido que se le transmite a través de las escrituras del autor en las páginas del libro.

Las ciencias físicas estudian a los seres humanos sin conocimiento de su naturaleza eterna ni de la fuente eterna. El punto de empiece en biología es que los humanos son una estructura compleja e intrincada de células, pero apenas comprende la creación de los humanos con respecto a su creador eterno. No se comunican con el mundo viviente como deberían. Hablan del tema en sí de forma momentánea, pero no hablan de las cualidades de la existencia ni de las razones que se esconden tras ella.

 

Leer los Mensajes y Dar Gracias

El valor del universo no se restringe a su lado material/físico sino más bien al mensaje que nos comunica; explicar lo que hay más allá de la superficie. El universo es un vehículo, que me pone en contacto con su autor – no un objeto para la interacción pasiva. Reconocerte como lector del libro que incluye el universo; de otro modo, se pierde el fundamento de ser un venerador.

Como resultado de mi lectura, me dirijo al autor mediante Su discurso verbal, que son las escrituras; una de ellas es el Corán. Ubudiyyah quiere decir reconocimiento de por qué y cómo dar gracias. Si alguien no se reconoce a sí mismo como lector del universo, no será capaz de dar gracias al Creador del universo. Si realmente sabes quién eres y el propósito de la existencia, encontrarás tu cheque en tu bolsillo. Tendrás certeza de tu existencia y del creador eterno. Nunca serás despedido porque tu fuente es eterna; estarás en paz, conectando con la Eternidad a través de todas las cosas.

 

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

 

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

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