Lecciones de los Profetas

El Profeta Abraham buscó a su Señor en los cuerpos celestes. Sentía la necesidad de conocer quién era su Sustentador. Miraba por todas partes, y cuando se dio cuenta de que los cuerpos en sí no podían ser el Sustentador, sintió que no podía encontrarle por sí mismo. Abraham pensó que el Señor tendría que revelarse a Sí mismo para darse a conocer. Cuando Abraham supo de sus limitaciones, las aceptó. Vio que Dios no era un ente creado, sino trascendental. Al aceptar sus limitaciones, atrajo el amor de Dios. Por eso, el Corán dice que él fue un buen ejemplo, un paradigma. Este caso se presenta como ejemplo para nosotros con el fin de que reflexionemos y nos preguntemos sobre ello:

“ Y cuál posee mejor religión que aquél que ha sometido todo su ser a Dios (buscando tan solo Su complacencia, pues es devoto y) hace el bien consciente de que Dios le está contemplando y sigue el camino (millah) de Abraham que es de pura fe (libre de incredulidad, de atribuirle copartícipes a Dios y de hipocresía). Dios aceptó a Abraham como amigo (uno de confianza y leal)” (Corán 4:125)

Abraham se postró porque entendió que necesitaba ayuda; de este modo se volvió receptivo a la ayuda. Así como la comida es sabrosa solo si tenemos hambre, la ayuda es significativa solo cuando somos receptivos a ella (cuando nos damos cuenta de que la necesitamos). Según el Corán, el hombre sabe por instinto que hay un Creador, y entendemos lo que El no es. Aún así necesitamos una revelación para conocer lo que es El. De forma innata sentimos necesidad del Creador. El Profeta Abraham comprendió que el Creador no es la luna, ni el sol ni las estrellas, porque estos cuerpos están establecidos. Con el fin de conocer a Dios, necesitamos Su ayuda. No podemos hacerlo por nuestra cuenta. Una vez que aceptamos que hay un Creador, y aún viendo que las cosas a nuestro alrededor no pueden ser el Creador, llega la revelación. Nos enseña cómo conocer a Dios, como amarle y cómo vivir con la Unicidad Divina (tawhid). Es una realidad cósmica. El Corán interpreta la creación dando pruebas de tawhid en la creación. Por tanto la historia del Profeta Abraham ilustra que el Corán no enseña lo obvio. La necesidad de la existencia de Dios es innata, por eso no se repite en el Corán.

¿Por qué Dios nos cuenta las milagrosas historias de los Profetas? ¿Qué debemos hacer con ellas? Si el Corán es la palabra de Dios, debería dirigirse a todo el mundo en cualquier época. Debería dirigirse a mí, aquí y ahora. Puesto que el Corán no es ni contingente ni histórico, no podemos decir que sea solo para una época en el pasado. Debería tener sentido para mí, y enseñarme algo que no sea obvio, como la existencia de Dios. Sé que hay un Creador y por eso escucho el mensaje de las Escrituras. De hecho, el primer objetivo del Corán es enseñarnos sobre tawhid. El Corán nos enseña cómo confirmar, atestiguar y testificar sobre la realidad cósmica de tawhid, que está en todas partes. Todo dice “no hay más dios que Dios”. Toda la perfección que amamos proviene sólo de El. El Corán no narra una historia. Los hechos se mencionan en fragmentos sin mucho detalle histórico. Los detalles innecesarios que podrían distraernos del punto principal de tawhid se quedan fuera. No pretende ser un libro de historia, y el Profeta Mahoma no lo presentó de tal modo. Presenta los rasgos esenciales de las historias de los Profetas porque no quiere que nos desviemos del tema principal. Somos propensos a concentrarnos en rumores y chismes innecesarios sobre dónde tuvo lugar y quién estaba allí.

Pero el Corán es específico; si se incluye un detalle, será necesario profundizar nuestro entendimiento de la Unicidad Divina (tawhid).

Desde que Dios nos apremia frecuentemente a razonar en el Corán, deberíamos pensar, por ejemplo ¿cómo la enseñanza de los nombres a Adán, narrada en la segunda sura del Corán, puede ser relevante para nuestra situación aquí y ahora? Leyendo todas estas historias de los Profetas en el Corán, deberíamos preguntarnos ¿qué vamos a hacer con este hecho en particular? ¿Qué debemos aprender o qué sabiduría hemos de lograr?

Las aleyas coránicas son complementarias y no pueden entenderse correctamente a menos que se las considere como parte de un todo. Cada aleya ha de ser entendida en el contexto del Corán. Otras aleyas arrojan luz sobre ellas. ¿Quién es Adán en el Corán? ¿Qué representa? ¿Es una persona en concreto o un nombre genérico? Con el fin de comprender a qué se refiere Adán y otros nombres, tenemos que considerarlo en su contexto. Debemos poner todo nuestro esfuerzo para no proyectarnos en el texto, y dejar que el texto hable por sí mismo.

“(Recuerda) cuando tu Señor dijo a los ángeles: “estableceré en la tierra a un vicegerente”. Los ángeles preguntaron: “¿vas a establecer allí a quien provoque el desorden y la corrupción en ella, y derrame sangre, mientras nosotros Te glorificamos con Tu alabanza (proclamamos que estás absolutamente por encima de tener cualquier defecto y que toda la alabanza Te pertenece exclusivamente a Ti) y declaramos que solo Tú eres absolutamente Santo y Digno de ser venerado como Dios y Señor?”. El dijo:”Ciertamente, Yo sé lo que vosotros no sabéis” (Tras traerle a la existencia) Dios enseñó a Adán todos los nombres” (Corán 2:30-31)

En esta aleya, Adán hace referencia a toda la raza humana. ¿Por qué? Está claro en la aleya anterior que se refiere a Adán como el que debe heredar la tierra. El acto de los ángeles postrándose ante Adán es recogido más adelante en el Corán:

“Os trajimos a la existencia, luego os dimos a vosotros forma (perfectamente apropiada a vuestra naturaleza) y luego dijimos a los ángeles (como signo de que confirmaban el grado de conocimiento y superioridad de Adán, su merecida vicegerencia, y que le ayudarían a llevar a cabo su misión en la tierra): ¡Postraos ante Adán!” Y se postraron todos excepto Iblis, que no fue de los que se postraron” (Corán 7:11)

Así que Adán es un nombre genérico que se refiere a toda la humanidad. No deberíamos imponer nuestro entendimiento del Corán. Tenemos que tomar la postura del Profeta Abraham y reconocer el hecho de que debemos ser orientados o nos perderemos. Cuando leemos cuidadosamente el Corán, vemos que a los humanos se nos han enseñado los nombres.

¿Qué nombres? ¿Se nos ha enseñado algo? ¿Vamos al Corán para ver cuáles son estos nombres? Asma denota atributos intrínsecos. Por ejemplo, uno de los Divinos Atributos de Dios, Hayy (vida) no es uno de nuestros asma (atributos intrínsecos). La vida no es intrínseca a nosotros. Si se nos da la vida, estamos vivos. Si nos la toman, se marcha. Este es solo uno de Sus Atributos intrínsecos. La palabra Asma se usa en cuatro aleyas diferentes del Corán y todas dicen lo mismo:

“A Dios Le pertenecen los Nombres más Hermosos, por lo tanto invocadle y rezadle con ellos. Y apartaos de los que blasfeman (y distorsionan los significados) de Sus Nombres. Se les recompensará por lo que hacen” (Corán 7:180)

“Di: “invocadle como Allah (Dios) o como ar-Rahman (el Misericordioso). Con cualquier Nombre que Le invoquéis, a El pertenecen todos los Nombres más Bellos” (Corán 7:110)

“Dios, no hay más deidad salvo El. Suyos son los Nombres más Bellos” (Corán 20:8)

“El es Dios, el Creador, el Hacedor Sagrado (Quien crea sin defecto alguno), el Dador de Forma. A Él le pertenecen todos los Nombres Hermosos. Todo lo que se halla en los cielos y la tierra Le glorifica (declarando que se halla absolutamente por encima de tener defecto alguno). El es el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente” (Corán 59:24)

¿Cómo reconocemos la vida o la belleza sin ir a la escuela para aprender sobre ellas? Se nos han enseñado los Nombres Divinos. Una flor no es sino un Atributo de Dios. Se le ha dado vida (Hayy) y belleza (Jamal). No tiene estas cualidades por sí misma.

Dios nos revela Sus Atributos Divinos. Todo el conocimiento proviene de Dios. La razón no es la fuente del conocimiento. No tenemos la habilidad de adquirir conocimiento. Se nos ha dado la habilidad de reconocer los atributos de perfección. Incluso si no estuviéramos allí, es posible para nosotros testificar su veracidad solo mirándonos a nosotros mismos. Podemos hacer shahadah (testimonio) y confirmar los Atributos de Dios. Podeos decir: “Cierto que Dios dice la verdad” (sadak Allah al-Azim) al final. No somos la fuente de ningún conocimiento. Nos ha sido dado:

 

Una selección de oraciones que se nos ha enseñado en el Corán.

La mayoría de las siguientes oraciones son narradas por la experiencia de un Profeta.

“Y cuando Abraham, junto con Ismael, erigieron los cimientos de la Casa (dijeron en oración): “¡Señor nuestro! Acepta (este servicio) de nosotros; sin duda Tú eres Quien todo lo oye, Omnisapiente” (Corán 2:127)

“¡Señor nuestro! Haznos musulmanes sometidos a Ti, y de nuestra descendencia haz una comunidad musulmana, sometida a Ti Enséñanos nuestros ritos de veneración y acepta nuestro arrepentimiento. Realmente Tú eres Quien acepta el Arrepentimiento, y lo correspondes con generoso perdón” (Corán 2:128)

“¡Señor nuestro! Haz que surja en esa comunidad un Mensajero de entre ellos, para que les recite Tu revelación y la Sabiduría, y les purifique; es cierto que Tú eres el Glorioso poseedor de poder, el Omnisapiente” (Corán 2:129)

“Declarad: “Creemos en Dios, en lo que se nos ha hecho descender, en lo que se hizo descender a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y sus descendientes, en lo que le fue concedido a Moisés y Jesús, y en lo que le fue otorgado a los otros Profetas procedente de su Señor: no hacemos distinción entre ninguno de ellos. Y somos musulmanes” (Corán 2:136)

“Aquellos que cuando les acontece una calamidad dicen: “Sin duda pertenecemos a Dios, y a El hemos de retornar” (Corán 2:156)

“¡Señor nuestro! Danos en este mundo lo que es bueno y en el Más Allá lo que es bueno, y protégenos del castigo del Fuego” (Corán 2:201)

“Señor nuestro, no dejes que nuestros corazones se desvíen después de que nos hayas guiado; y concédenos misericordia. Sin duda Tú eres el Dadivoso” (Corán 3:8)

“Señor nuestro, Tú eres Aquel Quien reunirá a la humanidad en un Día (de cuya venida) no hay duda alguna; en verdad que Dios no falta a la promesa” (Corán 3:9)

“Señor nuestro, ciertamente creemos; perdónanos, pues, nuestros pecados y protégenos del castigo del Fuego” (Corán 3:16)

“En ese momento, Zacarías se volvió a su Señor en súplica y dijo: “Señor mío, concédeme de Tu gracia una buena y recta descendencia. En verdad, Tú eres Aquel Quien escucha las súplicas” (Corán 3:38)

“Señor nuestro, creemos en lo que has hecho descender y seguimos al Mensajero; inclúyenos pues, entre los que dan testimonio” (Corán 3:53)

“Lo que dijeron fue: “¡Señor nuestro! ¡Perdónanos nuestros pecados y cualquier falta de moderación en nuestros deberes! Otórganos firmeza y ayúdanos a vencer a los incrédulos!” (Corán 3:147)

“Aquellos a los que la gente dijo: “Mirad esa gente se ha reunido contra vosotros, por tanto temedles”. Pero eso no hizo sino darles más fe y respondieron: “Dios es suficiente para nosotros;¡ cuán excelente guardián es!” (Corán 3:173)

“Conmemoran y mencionan a Dios de pie, sentados y recostados y reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra: “Señor nuestro, no has creado esto sin sentido ni propósito. ¡Gloria a Ti! Sálvanos del castigo del Fuego” (Corán 3:191)

“Señor nuestro, es cierto que a quien establezcas en el Fuego, le habrás traído la desgracia; los malhechores no tendrán quien les auxilie” (Corán 3:192)

“Señor nuestro, ciertamente hemos oído a alguien que convocaba a la fe diciendo: “Creed en vuestro Señor” y hemos creído. Señor nuestro, perdónanos, perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y llévanos a Ti, al morir, en compañía de los verdaderamente devotos” (Corán 3:193)

“Señor nuestro, concédenos lo que nos has prometido a través de Tus Mensajeros. No nos hagas caer en desgracia el Día de la Resurrección. Cierto que Tú nunca faltas a Tu promesa” (Corán 3:194)

“¿Por qué entonces no lucháis en la causa de Dios y de los hombres, mujeres y niños oprimidos y desvalidos que claman: “Oh Señor, sácanos de esta tierra cuya gente es opresora, designa para nosotros desde Tu Presencia un auxiliador” (Corán 4:75)

“Señor nuestro, creemos; inscríbenos pues entre los que dan testimonio (de la verdad)” (Corán 5:83)

“¿Por qué no íbamos a creer en Dios y la verdad que nos ha llegado? Deseamos fervientemente que nuestro Señor nos haga ser de los rectos” (Corán 5:84)

“Torné mi rostro con pura fe y sumisión al Creador de los cielos y la tierra y no soy de los que atribuyen copartícipes a Dios” (Corán 6:79)

“Mi oración y formas de devoción, mi vida y mi muerte son solo para Dios, el Señor de los mundos” (Corán 6:162)

“El no tiene copartícipes. Eso es lo que se me ha ordenado y soy el primero de los musulmanes” (Corán 6:163)

“Toda la alabanza y gratitud son para Dios, que nos ha guiado a esto; si Dios no nos hubiese guiado, sin duda alguna, no habríamos encontrado el camino recto. Los mensajeros de nuestro Señor, sin duda vinieron con la verdad” (Corán 7:43)

“Señor nuestro, no nos incluyas entre los malhechores” (Corán 7:47)

“Nuestro Señor abarca todas las cosas con Su conocimiento; en Dios depositamos nuestra confianza. Señor nuestro, juzga entre nosotros y nuestra gente poniendo de manifiesto la verdad” (Corán 7:89)

“Señor nuestro, vierte sobre nosotros paciencia tenaz y llévanos a Ti como musulmanes” (Corán 7:126)

“Gloria a Ti, me torno a Ti en arrepentimiento y soy el primero de los creyentes” (Corán 7:143)

“Si nuestro Señor no tiene compasión de nosotros y no nos perdona estaremos ciertamente perdidos” (Corán 7:149)

“Moisés dijo: “Señor mío, perdóname a mí y a mi hermano y admítenos en Tu misericordia pues Tú eres el Más Compasivo de los compasivos” (Corán 7:151)

“Señor mío, si hubieses querido les habrías destruido anteriormente incluyéndome a mí. ¿Nos vas a destruir por lo que han hecho los ignorantes de entre nosotros? Esta es Tu prueba por la cual extravías a quien Tu voluntad dicta y por la que guías a quien Tu voluntad dicta. Tú eres nuestro Protector; perdónanos, pues, y ten misericordia con nosotros. Tú eres el mejor de los Indulgentes. Ordénanos lo bueno en este mundo y en el Más Allá, pues nos hemos tornado a Ti, siguiendo Tu camino” (Corán 7:155-156)

“Pero si se apartan de ti, di: “Dios es suficiente para mí, no hay más deidad que El. En El he puesto mi confianza y El es el Sustentador, el Señor del Trono Supremo” (Corán 9:129)

“Invocaron: “En Dios nuestro Señor depositamos nuestra confianza. Señor nuestro, no nos hagas objeto de persecución de los malhechores. Y sálvanos por Tu misericordia de la gente incrédula” (Corán 10:85-86)

“(Noé) indicó: Oh Señor mío! Me refugio en Ti de preguntarte aquello de lo que no tengo conocimiento. A no ser que Tú me perdones y tengas misericordia de mí, estaré sin duda entre los perdedores” (Corán 11:47)

“Señor mío! Me has concedido en verdad una parte importante de la soberanía y me has impartido algo de conocimiento del significado interno de todos los conocimientos. Oh Tú Creador de los cielos y la tierra con sus características propias. Tú eres mi Dueño y Guardián en este mundo y en el Más Allá. Toma mi alma hacia Ti como musulmán y hazme de los rectos” (Corán 12:101)

“Y di: Señor mío! Hazme entrar de una manera sincera y fiel a la verdad, y hazme salir de una manera sincera y fiel a la verdad, y concédeme de Tu presencia un apoyo firme” (Corán 17:80)

“Cuando los jóvenes se refugiaron en una cueva y dijeron: Señor nuestro! Concédenos misericordia de Tu presencia, y lo que es correcto y bueno en este asunto nuestro” (Corán 18:10)

“Y no digas sobre nada: lo haré mañana sin añadir “si Dios quiere”. Y recuérdale y menciónale (inmediatamente) si te olvidas, y di: espero que mi Señor me guíe hacia lo que está más cerca de la conducta correcta que esto” (Corán 18:23-24)

“Concédeme un sucesor de Tu gracia, que sea mi heredero (del camino recto) de la familia de Jacob; y hazle, Señor mío, alguien con quien estés complacido” (Corán 19:5-6)

“(Moisés) dijo: Señor mío! Expande para mí mi pecho, haz mi tarea fácil para mí, desata cualquier nudo de mi lengua para hacer mi discurso más fluido, y designa a un ayudante para mí de mi familia: Aarón, mi hermano. Confirma mi fuerza con él, y que comparta mi tarea, para que Te glorifiquemos mucho, y Te mencionemos y recordemos abundantemente. Sin duda, Tú siempre estás viéndonos. Dios dijo: Tu ruego ha sido concedido, Moisés” (Corán 20:25-36)

“Y (menciona a) Jacob: invocó a su Señor diciendo: Sin duda la aflicción me ha visitado, y Tú eres el Más Misericordioso de los misericordiosos” (Corán 21:83)

“Y Jonás se apartó enojado, y estaba seguro de que no íbamos a restringir (su vida) a él. Finalmente gritó en los velos de la oscuridad: No hay más deidad que Tú. Gloria a Tí. Sin duda he sido de los malhechores” (Corán 21:87)

“(Menciona a) Zacarías cuando invocó a su Señor diciendo: Señor mío, no me dejes abandonar el mundo sin herederos, pues Tú eres el mejor de los herederos” (Corán 21:89)

“Luego, cuando te embarcas en el Arca, tú y los que están contigo di “Toda la alabanza y gratitud son para Dios, Quien nos ha salvado de la gente malhechora”. Y ruega “Señor mío, déjame desembarcar con bendiciones de Ti: eres el mejor en hacer a la gente desembarcar en paz y seguridad” (Corán 23:28-29)

“Entonces, no me incluyas mi Señor entre aquella gente malhechora” (Corán 23:94)

“Y di: Señor mío, busco refugio en Ti de las incitaciones de los demonios. Busco refugio en Ti, Señor mío, para que no estén presentes conmigo” (Corán 23:97-98)

“Había entre mis Siervos una parte que rogaría: Señor nuestro, hemos creído así que perdónanos, ten misericordia de nosotros, ya que Tú eres el Mejor de los Misericordiosos” (Corán 23:109)

“Di: Oh Señor mío, perdóname y ten misericordia de mí ya que Tú eres el Mejor de los Misericordiosos” (Corán 23:118)

“Y quienes ruegan: Señor nuestro, protégenos del castigo del Infierno, su castigo es sin duda tormento constante” (Corán 25:65)

“Y quienes dicen: Señor nuestro, concédenos que nuestros cónyuges y descendientes sean un medio de felicidad para nosotros, y permítenos dirigir a otros en piedad” (Corán 25:74)

“Estimo que ellos son mis enemigos, pero el Señor de los Mundos no lo es: El es Quien me ha creado y por tanto me guía; El es Quien me proporciona alimento y bebida; Y Quien cuando caigo enfermo me sana; Y Quien me hará morir y entonces me concederá la vida de nuevo. Y Quien espero me perdonará mis pecados en el Día del Juicio Final. Señor mío, concédeme un recto y buen juicio, y reúneme con los rectos. Y concédeme la más verdadera y virtuosa notoriedad en la posteridad y hazme uno de los herederos del Jardín de la Generosidad y de las bendiciones, y perdona a mi padre, porque él se encuentra entre aquellos que se han extraviado. Y no me deshonres en el Día en que toda la gente será resucitada “ (Corán 26:77-87)

“¡Señor mío! Sálvame a mí y a mi familia de aquello que han estado haciendo. Así pues le salvamos a él y a su familia, a todos ellos” (Corán 26:169-170)

“Sonriendo ante las palabras de ella, él (Salomón) dijo: ¡Señor mío! Inspírame y guíame de modo que pueda agradecerte Tu favor, que Tú me has conferido a mí y a mis padres, y para que pueda actuar con gran rectitud de un modo que Te complacerá e inclúyeme entre Tus rectos siervos” (Corán 27:19)

“El dijo (en súplica): ¡Señor mío! En verdad he sido injusto conmigo mismo así que perdóname. Y así El lo perdonó. El es sin duda el Indulgente, el Compasivo” (Corán 28:16)

“¡Señor mío! Líbrame de este pueblo malhechor” (Corán 28:21)

“¡Señor mío! Ayúdame contra este pueblo corrupto” (Corán 29:30)

“¡Señor mío! Concédeme un hijo que será uno de los rectos. Por lo tanto le dimos las buenas nuevas de un hijo afable y paciente” (Corán 37:100-101)

“¡Señor nuestro! Abarcas todas las cosas con misericordia y conocimiento así que perdona a aquellos que se arrepienten y siguen Tu camino, y protégelos del castigo del Fuego ardiente: ¡Señor nuestro! Admítelos en los jardines de dicha perpetua que les has prometido, y a aquellos que son rectos de entre sus antepasados, y a sus cónyuges y a su descendencia. Sin duda alguna Tú eres el Glorioso, Omnisapiente. Y protégelos contra actos malvados. A quien proteges contra los males ese Día, has tenido con toda seguridad misericordia de él; y ese es el triunfo supremo” (Corán 40:7-9)

“Ahora hemos impuesto al ser humano el mejor trato a sus padres. Su madre lo portó con dolor, y con dolor ella le concibió. El embarazo y su amamantamiento son treinta meses, hasta que finalmente haya alcanzado su plena madurez y llegado a la cuarentena, él dice: ¡Señor mío! Inspírame que sea agradecido por todos Tus favores que me has concedido a mí y a mis padres, y para que haga actos buenos y rectos con los cuales Te hallarás complacido, y concédeme una descendencia recta. He tornado hacia Ti, y soy uno de aquellos que se han sometido a Ti” (Corán 46:15)

“Y todos aquellos que llegan después de ellos rezan: ¡Señor nuestro! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos y hermanas en la religión que nos ha precedido en la fe, y no dejes que nuestros corazones alberguen ninguna hostilidad contra ninguno de los creyentes. ¡Señor nuestro! Tú eres el Indulgente, el Compasivo” (Corán 59:10)

“En verdad tenéis un excelente ejemplo a seguir en Abraham y en aquellos en su compañía, cuando le dijeron a su pueblo: “Nos desentendemos de vosotros y de cualquier cosa que adoráis además de a Dios. Os hemos rechazado y ha surgido, entre nosotros y vosotros, la enemistad y el odio para siempre hasta que creáis en Dios únicamente”. Salvo por lo que ha dicho Abraham a su padre: “sin duda alguna rogaré el perdón de Dios para ti, aunque no tengo poder para hacer nada por ti frente a Dios” (Rezaron) “¡Señor nuestro! En Ti depositamos nuestra confianza y es hacia Ti donde nos dirigimos con devoción y sinceridad. No nos hagas presa de aquellos incrédulos, y perdónanos Señor nuestro, Tú eres el Glorioso, el Omnisapiente” (Corán 60:4-5)

“¡Señor nuestro! Perfecciona nuestra luz y perdónanos. Sin duda Tú posees pleno poder sobre todas las cosas” (Corán 66:8)

“Y Dios presenta a la mujer del Faraón como ejemplo para los que creen. Ella rezaba: “¡Mi Señor! Constrúyeme un hogar en el Paraíso en Tu cercanía y guárdame y protégeme del Faraón y sus actos, y sálvame de la gente malhechora” (Corán 66:11)

“Noé asimismo dijo: “¡Mi Señor! No dejes sobre la tierra a ninguno de los incrédulos que moran allí. Si los dejas, extraviarás a Tus siervos y no engendrarán más que incrédulos desvergonzados, desagradecidos y disolutos. ¡Mi Señor! Perdóname a mí y a mis padres, y a todos los que se integran a mi familia como un creyente, y todos los hombres y mujeres creyentes, no les aumentes a estos malhechores en nada más que la ruina” (Corán 71:26-28) 

 

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

 

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