Milagros

¿Cómo definir lo “ordinario”? Cuando hablamos de milagros, inmediatamente pensamos en hechos extraordinarios o excepcionales. ¿Por qué consideramos un hecho determinado como “ordinario”? La definición de “ordinario” en el diccionario es “de tipo o acontecimiento común o establecido” y extraordinario se define como “ de manera, curso u orden no establecido”.

Vemos los hechos como ordinarios porque estamos acostumbrados a ellos. Damos por hecho que un acontecimiento tiene que suceder bajo ciertas condiciones solo porque siempre lo hemos observado suceder en esas condiciones (haciéndole “establecido”). Sin embargo, ¿son estos acontecimientos establecidos o comunes realmente ordinarios? Vamos a echar un vistazo a las cosas a nuestro alrededor y en cómo llegan a existir: ¿Podemos ver algo en todo el universo que no esté en armonía con el resto de las cosas que existen? ¿Hay una sola cosa que no esté en armonía con los hechos que sucedieron antes de su existencia y que ocurrirán tras la misma?

Todos sabemos que las cosas existen como si conocieran el mundo entero y hubieran sido entrenadas para ajustarse a él precisamente antes de llegar a este mundo, más conscientes que los seres humanos. Nosotros tenemos primero que establecer que todo llega a existir en un orden establecido pero no en una manera ordinaria, sino más bien en una forma extraordinaria. No pueden llegar a existir por sí mismas, sino que han sido enviadas a la existencia por alguien que posee Conocimiento Absoluto de la creación y Poder Absoluto sobre todas las cosas. Él lo crea todo, y ni un simple objeto llega a existir sin Él, a Quien llamamos Dios.

Entonces ¿qué hay de los milagros? Si todo es extraordinario, ¿qué hechos se consideran milagros? Un milagro en terminología islámica es mu’cize, que literalmente significa “nada ni nadie puede hacer algo igual”. De hecho, nadie puede dar existencia a una sola cosa. Solo Dios, que tiene Cualidades Absolutas, puede crear. Así que, lo que observamos en este mundo es Su acción de crear, y nada más.

Él crea de acuerdo a un orden, que llamamos “orden establecido”, o “leyes” porque Él no cambia Su modo de crear. Podemos llamar a esto leyes creadas de Dios. Desafortunadamente, al ver el orden en la creación, algunas personas toman este orden por el Ordenante en Sí.

¿La causa realmente causa? La relación causa-efecto es la señal del orden en la creación; las causas no traen a la existencia a los efectos. Cualquiera puede entender que las causas también son creadas, y no tienen habilidad absoluta e independiente que les haga responsables de la creación de los efectos, cada uno de los cuales es tan perfecto como el mundo entero.

Por ejemplo, ¿no es obvio que las moléculas de ADN en un huevo sean señal del Conocimiento Absoluto de Su Creador, así como el pájaro que produce el ADN? Su creación próxima en el tiempo revela el orden de la creación. ¿No podemos llegar a la conclusión de que nada ni nadie pueden provocar la existencia, sea la molécula de ADN o sea el pájaro, sino tan solo el Creador el cosmos completo, porque solo pueden existir en el orden del universo?

Algo o alguien que no puede dar lugar a la existencia del universo entero no puede dar lugar a una molécula de ADN ni a un pájaro. La creación de la molécula de ADN es un milagro, así como la creación del pájaro.

¿Qué hay de los milagros demostrados por los mensajeros de Dios? Los mensajeros son personas que han sido creadas como cualquier otra criatura, pero se les ha encargado la tarea de recibir y divulgar el Mensaje del Creador, e incluso más, representándolo de la mejor manera posible como seres humanos. De hecho, los mensajeros no demuestran ningún milagro; más bien es Dios quien les ha empleado, que crea cosas que no son familiares a la gente, y lo demuestra a través de los mensajeros. Los milagros de los mensajeros son excepcionales cuando se piensa en ellos en términos del orden establecido. Pero en realidad, son tan extraordinarios como otros hechos que observamos en nuestra vida diaria. Como dijimos antes, la creación de cada hecho es extraordinaria de por sí.

No se debería pensar en los milagros como violaciones del orden de la creación de Dios. Crear un hecho con el que la gente no esté familiarizada y demostrarlo a través del mensajero es otro orden del Creador. A lo largo de la historia de la humanidad, de un modo o de otro se les ha concedido milagros a todos los mensajeros de Dios.

¿Por qué los milagros? Los milagros deben entenderse como signos del Creador para confirmar la proclamación de Sus mensajeros cambiando el orden establecido de Su creación. Por tanto muestra a los seres humanos que esa persona que dice estar empleada por el Creador realmente está diciendo la verdad. Por eso los mensajeros no realizan milagros a su antojo, sino que se vuelven a Dios para enviar una señal cuando la gente no les cree. Los seres humanos esperan que si una persona realmente está siendo utilizada por Dios, no dejará a esa persona sin pruebas.

Podemos entenderlo mejor cuando pensamos en un oficial de policía. Aunque los profetas no son oficiales de policía de Dios, son mensajeros que obedecen a Dios. Cuando un oficial lleva a una persona al tribunal, todos sabemos que el oficial no actúa por su cuenta. Primero, tiene que mostrar su placa y actuar en nombre de la autoridad para la que trabaja. El oficial no puede hacerse una placa a sí mismo; solo la autoridad para la que trabaja puede darle esta placa.

Los milagros de los mensajeros son como las placas de los profetas, entregadas por la Autoridad para la que trabajan. Ver los milagros como obras de los mensajeros en sí es el equivalente a perder el origen de su misión.

La revelación que los mensajeros recibieron de Dios proporciona a la humanidad una guía para su vida material y espiritual. Los mensajeros no fueron enviados para guiar a la gente solo en su época; también guían a generaciones futuras con la revelación y milagros que recibieron de Dios.

Si examinamos de cerca las cosas, fácilmente podemos darnos cuenta de la Sabiduría Absoluta y el propósito en su creación. La sabiduría de Dios no tiene fin; ni siquiera en la concesión de milagros a los mensajeros.

Algunos milagros tenían la intención de enseñar a la gente lo que es posible, en la medida que afecta a las leyes de Dios, de forma que puedan descubrir esas leyes. Por ejemplo, Dios curó a mucha gente que padecía diferentes enfermedades a través del mensajero Jesucristo, incluyendo la resurrección de personas (Ver Corán 5: 110). Eso es un signo del Creador que se incluye en la capacidad de las leyes de Dios para revivir, al menos en una base temporal, una persona fallecida, y curar todo tipo de dolencias previamente desconocidas para los seres humanos.

En el ejemplo del profeta Moisés, aprendemos que perforando la roca, podemos encontrar fuentes (Ver Corán 2:60); está dentro de las leyes de Dios en la creación. De forma similar, con el profeta Salomón aprendemos que usando el aire, los seres humanos pueden viajar una cierta distancia en un tiempo más reducido (Ver Corán 34:12). Hay muchos más ejemplos. Así que podemos concluir que los mensajeros son guías para su gente tanto en la vida espiritual como en la vida mundana. Los milagros no hacen que la gente crea en los mensajeros necesariamente.

Los hijos de Israel tuvieron como milagro “la sombra de las nubes” en el desierto: “Y (puesto que sin ayuda no habríais podido sobrevivir en el desierto sin resguardo ni comida) hicimos que la nube (que visteis cómo había sido asignada a vosotros) os diese sombra e hicimos descender sobre vosotros el maná y las codornices: “Comed de las cosas puras y sanas con las que os hemos proveído” (Corán 2:57). Pero al final, los hijos de Israel aparecen en el Corán diciendo a Moisés “Moisés, ya no vamos a soportar una sola clase de alimento. Pide a tu Señor por nosotros que haga brotar para nosotros todo lo que la tierra produce” (Corán 2:61)

Como muestra este ejemplo, ver un milagro no es algo fácil para los que no están listos para aceptar y someterse a la Verdad que los mensajeros traen. Preferían comer comida cultivada de la tierra para adscribir su creación a la tierra y a su propio esfuerzo. De este modo lo cubren con la interpretación arrogante de que ellos mismos produjeron la comida y que procedía de la tierra de algún modo, por lo que no agradecieron directamente a Dios. Decidieron no aceptar el mensaje del milagro y por tanto no someterse al Creador.

Algunos eligieron no aceptar los milagros de Dios cuando se les demostraron a través de mensajeros como Salomón, Jesús y Mahoma. Los que no quisieron someterse solo a Dios, sino que prefirieron seguir con su tradicional estilo de vida y la estructura social y económica de la que se beneficiaban, decían que no eran milagros, sino “magia evidente” (Ver Corán 26:49; 5:110; 34:43). Nosotros también tenemos una elección sobre cómo interpretar los milagros… dependiendo de si nos acercan más a Dios o nos alejan hacia la incredulidad.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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