SIGNOS DE DIOS EN EL UNIVERSO

¡Cuántos signos hay en los Cielos y en la Tierra que pasan por alto, haciendo caso omiso de los signos y no tienen en consideración! Y la mayoría de ellos ni siquiera creen en Dios sin atribuirles copartícipes a El” (Corán 12:105-106)

Los signos (ayat) describen al Creador y Sus atributos. Pero no les prestamos atención como deberíamos y a menudo pasamos de ellos. Si decimos que creemos en Dios, debemos encontrar pruebas que satisfagan nuestros sentidos. Veremos, probaremos, analizaremos y llegaremos a la conclusión de que nada sucede por casualidad. Todo debe tener un Creador, y este Creador debe poseer ciertas cualidades. De otro modo, no hay explicación para la existencia de manzanas, naranjas, kiwis y mangos…. Y las innumerables frutas, flores, colores, insectos… En su existencia, vemos algunas cualidades que manifiestan las del Creador. Si no tenemos la prueba para satisfacer nuestros sentidos externos, no podemos apreciar la satisfacción en los sentidos internos de nuestro corazón y nuestra alma. Si nos dan zumo de naranja, y alguien nos dice: “No, es leche”, deben convencernos de que es leche. Esta es la única puerta a nuestra satisfacción. De igual modo debemos contemplar la existencia de todo, y pensar en cómo pueden haberlo logrado por ellos mismos.

Comida nutritiva, como las manzanas ¿pueden ayudar a nuestras necesidades? ¿Es una manzana compatible con nuestra construcción biológica? Cuanto más pienses en ello, más claro lo tendrás. Una simple manzana apela a mis cinco sentidos y conecta con mis necesidades nutricionales perfectamente, así nos damos cuenta de que hay una relación entre las manzanas y nosotros… más para reflexionar.

El Corán dice que si no prestas la debida atención a los signos que están a la vista, tu intención de creer en el Creador de las cosas que experimentas aquí no será sincera. Durante mucho tiempo los creyentes han rechazado esta confirmación de fe, justificándose que no estaban interesados en el tema. No nos interesa el asunto por sí mismo, sino que estamos interesados en el Creador y la creación de tema que nos proporciona noticias sobre las cualidades, propósito e intención de su Creador. La aleya de arriba enfatiza que no podemos rechazar la creación si queremos tener una fuente de fe en el Creador.

Hay 337 aleyas en el Corán que se refieren explícitamente a la creación e instan al lector a tomar nota de la creación. Por ejemplo si hemos de prestar atención a un plátano, nos preguntaremos quién lo envolvió. ¿Crees que los plátanos se han creado en vano? Usa la creación como señal de las cualidades de tu Creador. Parece como si estas aleyas dijeran que el Creador de los plátanos está declarando de forma explícita que no ha creado el plátano solo para ser comida, sino para que reflexionemos sobre él. Cuando comas y saborees un plátano, piensa en Quién lo creó, cómo lo creó y por qué. Estas observaciones no son solo investigaciones científicas; deberíamos lograr materializar y entender qué tipo de Hacedor tiene el plátano. A través de la creación Él revela Sus atributos, Sus cualidades. Él se revela a Sí mismo ante nosotros mediante la creación así como a través de las revelaciones y los libros.

Tenemos que usar estas aleyas como nuestra guía. El Corán es para gente que diligentemente reflexiona sobre sus palabras, asimilándolas con todos sus sentidos para decidir si es aceptable. No se dedican solo a leerlas y ya está. El pilar de la fe más exhaustivo y fundamental es atestiguar los signos en la creación para llegar a conocer al Creador…también el pilar de la fe menos enfatizado y analizado es atestiguar que no hay más dios que Dios y creer en el Más Allá. Es por ello que hemos estudiado las aleyas sobre los signos de Dios y ahora estudiaremos el Más Allá. Lo primero que nos viene a la mente en la fe islámica sobre el Más Allá es creer en la resurrección física después de la muerte. No basta con creer que solo nuestra alma continúa existiendo. Creer en el Más Allá requiere una comprensión de la resurrección física. Tenemos que estar convencidos de la existencia de Dios, que es trascendental y no puede ser descrito en los mismos términos que Su creación. Sea lo que sea que pienses o veas es Su acto de creación. Ahí está manifestando Sus cualidades.

Creer en el Más Allá también requiere certeza. Cuando atestiguamos y contemplamos la creación, diremos que el Creador debe crear una vida eterna bajo la forma del cuerpo, no solo de la existencia espiritual. Es fácil para nosotros decir que habrá una vida eterna para nuestra alma. El Espíritu no es algo sujeto a cambios; de algún modo parece que se le ha concedido la eternidad. Nuestra alma requiere la eternidad, pero ¿qué hay de la resurrección física? ¿Cómo podemos creer en ser resucitados una vez que nuestro cuerpo se ha descompuesto?

El Corán presenta pruebas materiales de ello. Dirige nuestra atención a ejemplos de resurrección en este mundo, haciendo que nos demos cuenta que solo Dios crea la primavera después de la muerte del invierno. Nos resucitará después de muertos. Dios también menciona repetidamente la necesidad de una resurrección física. Si no creemos en la resurrección física, la creación de este mundo y la fe en Dios no servirán de nada. Si la resurrección solo acontece espiritualmente, ¿por qué somos creados en este mundo de forma material? Nuestra alma reconocería a su dueño de forma espiritual, sin tener experiencia material en este mundo, y continuaría su existencia. No habría necesidad de ser creados y entrenados en este mundo.

Creer en Dios en este mundo material no tendría sentido si no hubiera resurrección física. Si creer en Dios implica solo nuestro primer reconocimiento natural de que debe haber un Creador, entonces no son necesarias la revelación ni la educación, porque todo el mundo tiene este sentido innato. Sin embargo lo que aprendemos de la revelación es que este es solo el primer paso; debe haber algo más. Entonces nos volvemos estudiantes de la revelación y vemos que la creación tiene sentido y que todo es un signo. El alma y el cuerpo pueden interactuar con los signos de Dios y saber que hay resurrección física a través de Dios. Si pensamos que creer en Dios no es conocimiento, sino una emoción, entonces no hay necesidad de la creación, ni de resurrección física o revelación. Lo sabríamos de todas maneras.

No podíamos mirar a la creación como reflejo de Dios; no tendría sentido. Nuestra alma puede reconocer a su Creador y la existencia de su Creador. Decimos “hay un Dios”. Por supuesto es necesario tener una inclinación positiva hacia la existencia de Dios, pero la cuestión no es aceptar que hay un Creador, lo cual es necesario pero no suficiente. La cuestión principal es vivir en este mundo creyendo en la existencia de Dios de acuerdo a nuestro entendimiento. No decimos “si hay un Dios, ¿qué hago aquí? Si hay un Dios, debe haber algo que tenga que hacer con mi vida. Si hay un Dios ahí arriba, estoy aquí disfrutando de mi vida y ¿qué es El para mí? Soy libre de hacer lo que quiera”.

Creer en Dios es esencial para nuestra vida aquí. Tenemos que vivir en consonancia y ver que cualquier acción en la creación tiene sentido para nosotros cuando creemos en Dios. Si creemos en Dios, tenemos que relacionar todo con El. Esto es cierto especialmente desde el momento en que somos Sus criaturas conscientes de Su existencia. Por ejemplo, conozco las naranjas y sé que saben bien pero mi fe en Dios me trae esto a mi vida: mientras estoy comiendo naranjas, debo sentir la gracia de Dios y Sus atributos. Materialmente, debo comerla y decir que proviene de mi Creador. Lo siento como resultado de su experiencia material en Su mundo; practicaré mi fe en Dios de forma material. Por eso decimos “en el nombre de Dios” antes de comer. Sabe dulce, y Dios es el único que la creó dulce para nosotros. Es nutritiva, así que El es el que nutre a Sus criaturas. Está diseñada maravillosamente y artísticamente, así que la miramos en nombre de su Diseñador y poner en práctica nuestra fe. Así es como somos entrenados aquí.

Si no hubiera resurrección física, nuestra fe no tendría sentido en esta vida física. En esta vida sentimos los Atributos de Dios con el cuerpo material y será igual en la otra vida, si Dios quiere. El cuerpo es nuestro mecanismo. Cuando rezamos no deberíamos cerrar los ojos y la mente a la creación. La oración es una oportunidad de apreciar el mundo en que vivimos. Deberíamos rezar por nuestra comida: “Oh Dios, me has concedido esta bendición; Te conozco y sé que esta naranja no puede venir hasta mí por sí sola. Nada en la creación posee divinidad y solo hay un Creador”. La naranja así como sus vitaminas y materiales no nos conocen. Es más, nuestra alma está más cerca de su Dueño experimentando las manifestaciones de los Atributos de Dios en este mundo material. Esta comunicación será recreada y realizada por nuestras almas en el Más Allá/la Otra Vida. En esta vida queremos disfrutar comiendo sin trabajar para conseguirlo; queremos comer infinitamente sin caer enfermos. Esto solo es posible en el Más Allá. Esta es la indicación de la existencia del Más Allá.

El espíritu quiere manifestaciones absolutas y no limitadas del Creador. Es más, creer es certeza. Si estamos seguros de algo, entonces es creer. Si no estamos seguros, es una presunción. El significado de iman es seguridad, garantía y certeza. Dicho esto “Realmente confío en que es así y estoy seguro de que es así”. No es asumir que no lo es, “Así lo creo” o “pienso así”. En inglés creer quiere decir tener fe en algo que no se puede ver.

Cuando comemos una naranja, estamos seguros de que alguien cuida de nosotros con las vitaminas y la dulzura natural. Si recibimos una carta, la abrimos y la leemos. Una naranja es como una carta. Creada por su Creador para enviar un mensaje al que (ser humano) que abrirá la carta y la leerá…

Debemos tener en mente que tenemos que ver nuestra realidad tal y como somos, como primer paso. Estamos aquí, empezamos desde este punto. No podemos decir creemos en Dios y ya está. Tenemos muchas preocupaciones y alegrías en esta vida. Deberíamos incluir los temas religiosos en nuestra rutina diaria.

Esperamos que la religión responda a las situaciones que nos suceden. Religión en árabe es deen, un modo de vida, un camino. Todo el mundo tiene un deen. Todo el mundo tiene un modo de vida. Tu modo de vida es tu deen, tu religión. Cómo vives, cómo interpretas las cosas y las relaciones que tienes con lo que tienes a tu alrededor es tu deen. Tenemos que traer un entendimiento de la religión y la fe a nuestras vidas y nunca rechazar la realidad.

Miramos las cosas como signos de su Creador. El Corán declara que no tratamos de imaginarnos a Dios. Creer en Dios no es una conclusión imaginaria, sino una lógica. Vamos a volver a la naranja. Podemos de manera lógica concluir que no puede existir por sí misma. ¿Qué quiere decir? Esto nos lleva a creer en la existencia de un Ser trascendental. Si no vemos la naranja como una acción de Dios y llegar a la conclusión de que hay un Dios ¿qué se supone que debemos hacer o pensar?

Nos comeremos la naranja como si existiera por sí misma. En tanto que no traigamos la fe en Dios a nuestra relación con la naranja, la naranja entonces tendrá una existencia independiente. Si la naranja existe por sí sola, tiene autoridad y poder para existir por sí misma. Entonces se vuelve una deidad. Cada objeto en la creación es un shirk potencial y simbólico (creer en otra deidad aparte de Dios). La naranja tiene la habilidad de nutrirte y darte sustento. Todo corre peligro de abrir la puerta al shirk. Hay un Dios que creó el universo y las naranjas. Cuando pensamos en una naranja, nos damos cuenta de que es capaz de proveer muchas vitaminas necesarias. Observándonos separados de esa naranja y la creación es decir que somos seres independientes y que somos nuestros propios dioses.

En un aspecto, es muy difícil ver todo como una manifestación de los Atributos de Dios. Intentas ver todo como acciones de Dios, así que te centras en no cometer shirk. Sin embargo, si te entrenas para ver que todo está creado por El, llegarás a la conclusión de que no eres independiente de esa creación. También estás creado por El. La más simple criatura, un insecto, no puede existir por sí solo. Dondequiera que miremos, miramos como a la creación de Dios. Si tenemos un buen amigo, un buen trabajo, una buena cena, pensaremos “mira, así es como Dios creó el mundo, y estoy siendo honrado por El mediante estas cosas”. Nunca deberíamos intentar encontrar una vía de escape de ser Sus criaturas. Siempre se está comunicando con nosotros. En todo momento está creando el mundo en que vivimos y a nosotros. Se hace fácil reflexionar de esta manera.

Deberíamos ver cualquier cosa que pase como la obra de Dios. Deja tus ideas de ser independiente de Dios nuestro Creador. Cuando dices “quiero esto”, espera un minuto y date cuenta que Dios te está concediendo este deseo. Reconocer a tu Creador. Querer algo es una realidad pero tomar el tiempo para darse cuenta de ello proviene de Dios. Sin embargo, si es algo malo, reconoce que eso también proviene de Dios como prueba de libre albedrío. Necesitamos entender que constantemente tenemos al Creador y que no estamos solos aquí. Estamos bajo Su control, pero somos libres de elegir entre lo que está bien y lo que no. La libertad humana es muy beneficiosa si se usa en nombre de Dios, sabiendo que nos ha creado. Por ejemplo, comer un pastel al servicio de Dios completa la creación del pastel. Si proyectamos nuestra comprensión de que somos independientes de Dios para todo, simplemente actuamos en nombre de Dios y sentimos que estamos en contacto con la creación en nombre de Dios.

No usamos la fe en nuestra vida diaria, sino que pensamos en la fe como algo sobrenatural. El libre albedrío se convierte en fuente de sufrimiento. Si no incluimos la fe en nuestra vida práctica, no hay puente entre nuestra vida material y la espiritualidad. En la vida material practicamos nuestra libre voluntad y sufrimos al equivocarnos. Si aportamos fe a nuestras vidas hay dos opciones: ignora a tu Creador y come el pastel, o come el pastel como regalo de tu Creador. Esta segunda opción es fuente de buenas nuevas, no de sufrimiento.

Cuando no incluimos la fe en nuestra vida diaria, se transforma en fuente de responsabilidad. Queremos algo pero tenemos que dedicar nuestra vida a Dios. ¿Cómo podemos conseguirlo? Si se nos pide pensar solo en Dios, pero tenemos todos estos deseos por las cosas mundanas, la fe se convierte en un problema y un obstáculo. Las civilizaciones sufren porque necesitan un remedio que alivie su sufrimiento. Este deseo está justificado. El remedio son las enseñanzas del Profeta y no hay sufrimiento en la realidad. Tenemos que aprender en este mundo sin sufrir. Debemos ver a Dios en sus acciones aquí.

Tenemos nuestros deseos y repulsiones. Así es como somos creados. Deberíamos aceptarnos tal y como somos. Si algo nos sucede, no deberíamos pensar que ha sucedido por sí mismo. Ello no es consciente. El universo al completo pertenece a Dios. Si definimos a Dios como el dueño de todo el universo, no podemos interpretar las cosas como fortuitas o vanas. Este mundo tiene una extensión eterna y solo es una parada a corto plazo.

A veces podemos pensar que Dios crea el mal. Este pensamiento nos vuelve infelices. No vemos que Dios nos crea junto a nuestro desagrado por el mal. Hemos de empezar por la creación: ¿quién creó el agua, el aire, o cualquier otra cosa? Podemos creer tanto como experimentamos. No hay diferencia entre nuestros cuerpos y almas en lo que se refiere a nuestra fe en Dios. Sentimos tal y como somos, con todo nuestro ser.

Hay un matiz entre “Dios creó todo” y “todo está creado por Dios”. Primero necesitamos establecer que todo es creado, y preguntar entonces qué tipo de cosas crearía esto. Entonces podemos comenzar a definir a Dios tanto como sea humanamente posible. Si portamos una roca pesada durante un tiempo, es un problema. Sin embargo, si llevamos un precioso bebé que pesa lo mismo que la roca, es un placer llevarlo.

Cuando pensamos en algo que nos ha pasado y que no nos gusta, debemos pensar que proviene de nuestro Creador (fe en Dios); darnos cuenta de esto nos hace felices. El dolor que sentimos nos hace felices solo si vemos que procede de nuestro Creador. Si es así dejamos de llevar la roca y comprendemos que es un bebé. Si amas tu existencia, amas a Aquel que te la dio. El amor es el centro de todo. El amor a Dios hace este mundo y nos ayuda a verlo como fuente de bendición. Solo después de darnos cuenta de que este mundo es la prueba de nuestro Creador, y que El es el Creador de este mundo, podemos sentir la verdadera felicidad. El amor se vuelve la esencia de todo. En mi existencia, no veo más que a mi Creador manifestándose a Sí mismo. Incluso aquello que no me gusta es un medio de conocer al Creador. Los siguientes son solo algunos ejemplos de varias aleyas del Corán que nos animan a contemplar Su creación:

Los siete Cielos y la Tierra y todo lo que se halla entre ellos Le glorifican. No hay nada que no Le glorifique con Su alabanza (proclamando que El es el Único Dios sin igual ni copartícipe y que toda alabanza y gratitud Le pertenecen exclusivamente a Él), pero no podéis comprender su glorificación” (Corán 17:44)

“Pero ellos entonces ¿nunca observan el cielo encima de ellos (para meditar sobre Nuestro Conocimiento y Poder; y reflexionar) cómo lo hemos construido y adornado, y que en él no hay grietas? Y la Tierra – la hemos extendido y establecido allí firmes montañas e hicimos que crecieran allí cada par encantador de especies vegetales. (Todo esto es un medio de) perspicacia y recuerdo para cada siervo (de Dios) que desea dirigirse a Él con arrepentimiento. Y enviamos desde el cielo agua bendita con la que hicimos crecer jardines y granos para cosechar. Y datileras elevadas y majestuosas con sus frutos arracimados. Como provisión para los siervos. Y hemos revivificado con ello una tierra muerta: aún así los muertos serán resucitados y saldrán (de sus tumbas)” (Corán 50:6-11)

“¿No consideran cómo los camellos fueron creados? Y las montañas, ¿cómo han sido puestas firmes? Y la Tierra ¿cómo ha sido extendida?” (Corán 88:17-20)

“Entonces, que el ser humano considere su alimento (y así reflexione pro la Misericordia de su Señor y la verdad de la Resurrección). Que vertemos el agua en abundancia. A continuación hendimos la tierra en surcos; y así posibilitamos que el grano crezca allí. Las uvas, las plantas comestibles, los olivos y las palmeras datileras y los jardines frondosos y (otros diversos) frutos y vegetación, como medio de sustento para vosotros y vuestros animales“ (Corán 80:24-32)

“Y de Dios es la soberanía (la propiedad y el dominio absoluto) de los Cielos y la Tierra, y Dios posee pleno poder sobre todas las cosas. Es cierto que en la creación de los Cielos y la Tierra y en la alternancia de la noche y el día (con sus periodos de acortamiento y alargamiento) se dan signos (que manifiestan la verdad) para la gente de discernimiento. Conmemoran y mencionan a Dios (con sus lenguas y corazones) de pie, sentados y recostados (durante la Oración o no) y reflexionan sobre la creación de los Cielos y la Tierra (al haber entendido el propósito de su creación, y el significado contenido en ello, concluyen y dicen): “Señor nuestro, no has creado esto (el Universo) sin sentido ni propósito. ¡Gloria a Ti! (ya que Te hallas por encima de realizar nada carente de sentido y propósito) y sálvanos del (hecho de profesar concepciones erróneas sobre Tus actos y de actuar contra el propósito de Tu creación y, por tanto merecer) castigo del Fuego!” (Corán 3:189-191)

“No hemos creado los Cielos y la Tierra y todo lo que se halla entre ellos inútilmente (de modo que la gente piense que están en libertad para actuar cada uno según sus propios deseos e inclinaciones). Esa es mera conjetura de los incrédulos ¡Pobre de aquellos incrédulos por el Fuego!” (Corán 38:27)

“No hemos creado los Cielos y la Tierra y todo lo que se halla entre ellos como un juego y disfrute para Nosotros” (Corán 21:16)

“No hemos creado los Cielos y la Tierra y todo cuanto se halla entre ellos por mero juego y diversión. Los hemos creado tan solo con la verdad (de manera significativa y con un propósito definido y sobre fundamentos sólidos de la verdad) pero la mayoría de la gente no lo saben” (Corán 44:38-39)

“El ha creado los Cielos sin pilares que podáis ver; y ha establecido montañas firmes en la Tierra para que no pueda sacudiros con su movimiento y ha dispersado sobre ella toda clase de criaturas vivas. También enviamos agua desde el cielo, y hacemos cada noble clase de vegetación rica (en color, olor, sabor y fruto) crecer en la Tierra en parejas. Esta es la creación de Dios; ahora demostradme qué es lo que otros aparte de Él han creado. No, de verdad; pero los malhechores (quienes niegan a Dios o Le atribuyen copartícipes) están perdidos en un extravío evidente” (Corán 31:10-11)

“Di: ¿habéis considerado a aquellos (seres y cosas) que asociáis con Dios y, aparte de Dios, los invocáis? Demostradme qué es lo que han creado de la tierra. ¿O acaso tienen una parte en (el proceso de creación en) los cielos? ¿O hemos concedido a esa gente un Libro para que estuvieran basados en una evidencia clara de él (en atribuir copartícipes a Dios?) ¡No! Más bien, los malhechores no se prometen nada sino el engaño” (Corán 35:40)

“¿Acaso no es sino Aquel Quien ha creado los Cielos y la Tierra, y hace descender el agua del Cielo para vosotros? – Hacemos crecer jardines repletos de belleza y encanto: no está en vuestro poder hacer crecer sus árboles. ¿Existe otra deidad aparte de Dios? No, pero ellos son una gente que se ha desviado alejándose (de la verdad) – ¿Acaso no es sino Aquel Quien ha hecho de la Tierra una morada permanente, y ha hecho los ríos fluir en sus hendiduras, y ha establecido para la misma firmes montañas, y ha ubicado una barrera entre las dos grandes masas de agua? ¿Existe otra deidad aparte de Dios? No, sino que la mayoría de ellos no saben. ¿Acaso no es sino Aquel Quien contesta al desamparado en peligro cuando Le ruega a El, y elimina la aflicción de él y (Quien) os ha hecho (oh humanidad) vicerregentes de la Tierra (para mejorarla y gobernar sobre ella según los mandamientos de Dios? ¿Existe otra deidad aparte de Dios? ¡Cuán poco reflexionáis! ¿Acaso no es sino Aquel Quien os guía a través de los velos de la oscuridad de la tierra y del mar, y Quien envía los (misericordiosos) vientos como buenas nuevas antes de Su Misericordia? ¿Existe otra deidad aparte de Dios? Ensalzado absolutamente se halla El por encima de todo aquello que Le atribuyen como copartícipes. ¿Acaso no es sino Aquel Quien origina la creación al principio y después la reproduce, y Quien os provee del Cielo y de la Tierra? ¿Existe otra deidad aparte de Dios? Di: presentad vuestra prueba, si sois veraces” (Corán 27:60-64)

“¡Cuántos signos hay en los Cielos y en la Tierra que pasan por alto, haciendo caso omiso de los signos y no los tienen en consideración! Y la mayoría de ellos ni siquiera creen en Dios sin atribuirle copartícipes a El” (Corán 12:105-106)

¿Qué clase de prueba se menciona en el Corán para la existencia y unicidad de Dios? Las aleyas anteriores hablan de signos de Dios encontrados en la creación. Vamos a empezar con una breve introducción a lo que es el Corán.

Hay 114 suras en el Corán. El Corán explica la realidad y nos conduce a la creación como prueba. El que habla en el Corán es Aquel que creó el universo. Si existe alguna discrepancia entre el Corán y lo que observamos en la creación, o lo que el Corán proclama, entonces se trata de un error, o nuestra comprensión de la creación está equivocada.

La mayoría de los libros que leemos dicen que aunque los musulmanes dicen que el Corán es la palabra de Dios, de hecho está escrito por Mahoma y leen el Corán como si fuera la palabra de Mahoma. Los musulmanes continúan enfatizando que el Profeta Mahoma era un hombre iletrado y que el lenguaje y estilo del Corán es evidentemente muy diferente de las palabras del Profeta Mahoma. El Corán fue revelado al Profeta Mahoma durante 23 años. Al final de estos 23 años, el libro se había completado. Ni los signos de puntuación ni el lugar de una sola palabra se ha cambiado del Corán original en árabe.

Esta revelación nunca ha sido revisada, como uno revisaría el primer borrador de un poema. El Profeta Mahoma rechazó las tradiciones de su sociedad, así como Jesús rechazó las prácticas y las ideas de los monjes y recaudadores de dinero. Cuando el Profeta Mahoma recibió la revelación, estaba en un estado de trance extraordinario, sin usar ni su razón ni su libre albedrío para cambiar nada de lo que le fue revelado.

El Corán, desde el principio es extraordinario. No es algo hecho por el hombre, sino la revelación de Dios. No es ni poema ni prosa. Es muy rítmico y bello. Ha sido memorizado por creyentes durante 14 siglos. La gente que ha estudiado el Corán, desde España hasta China, lo encuentran extraordinario, y escriben comentarios sobre él, sin encontrar discrepancia alguna.

Todas las noticias que el Corán trae relacionadas con la creación son para darnos a conocer el Mundo de lo No Visto (alemu ghayb). El Corán trae noticias sobre Dios donde Él se describe a Sí mismo, haciendo que la gente conozca quién es su Creador. Cualquier noticia que el Corán aporte sobre el Artista de la creación, o antes y después de la creación de este universo, muestra la prueba de la creación en sí. Los musulmanes pueden parecer materialistas, porque incluso cuando hablan sobre su vida espiritual, siguen hablando del universo, descripciones de la belleza en la creación, la tierra y los cielos. Parece como si no fueran religiosos o no estuvieran de hecho hablando sobre Dios. Especialmente cuando leemos las obras sufíes, es como si estuvieran hablando del amor entre las criaturas. Incluso así, están de hecho hablando sobre el amor del Creador hacia las criaturas y viceversa. Miran el arte, y así describen al Artista. La gente espera que hablen de reglas y acciones, pero hablan de amor. Eso es porque el Corán trae las pruebas para su mensaje de la creación. Por ejemplo, si presentas un ramo de flores a una musulmana, ella dirá ma’shallah (la voluntad de Dios). Ella ve las flores, pero habla sobre Dios. Esta es la enseñanza del Corán.

Ahora vamos a echar un vistazo más profundo a lo que Dios nos enseña a través de la historia del Profeta Abraham en el Corán:

“Y recuerda cuando Abraham dijo a su padre Azar: ¿adoptas unos ídolos como divinidades? En verdad, te contemplo a ti y a tu gente perdida en un error obvio”. Así fue como (él habló y actuó y) mostramos a Abraham (la fealdad e irracionalidad del politeísmo y) la dimensión interna de (la existencia de) los Cielos y la Tierra y la verdad eterna (de la que esta dimensión exterior, corpórea y manifiesta depende). Esto lo hemos hecho para que fuera de aquellos que logran la certeza de la fe (para que alcance el último grado de esta certeza como Mensajero de Dios). Cuando la noche cayó sobre él, vio una estrella y exclamó: ¿es este mi Señor? Pero cuando se desvaneció (desapareció de la vista) dijo: “No amo lo que se desvanece”. Y cuando (en otra noche) presenció la luna llena surgiendo con esplendor, dijo: “¿es este mi Señor?”. Pero cuando se desvaneció, dijo: “A no ser que mi Señor me guiase sería, sin duda alguna, de los extraviados”. Y cuando presenció el Sol salir con todo su esplendor dijo: ¿es este mi Señor? ¡Este es el mayor de todos! Pero cuando se puso dijo: “Oh pueblo mío, en verdad estoy libre de que Le atribuyan copartícipes a Dios y de todo lo que Le atribuís como copartícipes. Tomé mi rostro (todo mi ser) con pura fe y sumisión al Creador de los Cielos y la Tierra con sus características propias y no soy de los que atribuyen copartícipes a Dios” (Corán 6:74-79)

Cuando leemos la aleya anterior, Dios nos habla a cada uno de nosotros personalmente a través del Corán. En estas aleyas, Abraham me representa. Así que se supone que tengo que leer todas estas palabras como si Dios me estuviera hablando a mí directamente:

“Así fue como (él habló y actuó y) mostramos a Abraham (la fealdad e irracionalidad del politeísmo y) la dimensión interna de (la existencia de) los Cielos y la Tierra y la verdad eterna (de la que esta dimensión exterior, corpórea y manifiesta depende). Esto lo hemos hecho para que fuera de aquellos que logran la certeza de la fe (para que alcance el último grado de esta certeza como Mensajero de Dios)” (Corán 6:75)

Se nos ha dado el potencial de ver el poder y las leyes de los cielos y la tierra:

“Cuando la noche cayó sobre él, vio una estrella y exclamó: ¿es este mi Señor? Pero cuando se desvaneció (desapareció de la vista) dijo: “No amo lo que se desvanece” (Corán 6:76)

Cuando la estrella se pone, algo dentro de mí dice que Dios, el Creador no puede ponerse, ni ser superado por otra cosa, ni desaparecer. Mi potencialidad busca un Creador Absoluto. Si este Creador es realmente el Creador de todo, no puede estar limitado ni ser superado por algo más. Abraham dice: “No me gusta”. Esta afirmación está guiada por los sentidos humanos, no por nuestro intelecto. Los sentidos humanos no pueden aceptar nada que no sea Dios como deidad. Nuestros sentidos saben que el Hacedor no puede ser lo que Él ha hecho. No me gusta significa que nuestros sentidos no confían en algo que no es suficientemente absoluto para ser Dios. Mis sentidos dicen que quiero vivir para siempre y que quiero ver la bondad para siempre. La bondad temporal es lo que deseo. No conocemos a Dios solo a través del razonamiento. Puesto que el Razonamiento es solo uno de nuestros sentidos, es el único de nuestros sentidos que puede encontrar y conocer a Dios:

“Y cuando (en otra noche) presenció la luna llena surgiendo con esplendor, dijo: “¿es este mi Señor?”. Pero cuando se desvaneció, dijo: “A no ser que mi Señor me guiase sería, sin duda alguna, de los extraviados” (Corán 6:77)

A no ser que mi Señor me guíe” significa que no puedo solucionar este enigma por mí mismo. Necesito guía, lo que quiere decir que los seres humanos necesitan la revelación y guía de Dios. Tenemos que admitir que no podemos realmente conocer ni describir el Mundo de lo No Visto. Podemos mirar la pintura, pero si no tenemos una pista del pintor, y nunca hemos sentido algo así, no podemos imaginar por nuestra cuenta. A menos que Aquel que hizo el cuadro se muestre ante mí, no puedo conocerLe. Soy capaz de entender que esto está hecho, y estoy seguro que la pintura en sí no puede hacer al cuadro, así que debe haber un pintor. Pero ¿quién es el pintor?

Necesito un Pintor que se explique ante mí con el fin de comprenderLe y conocerLe. Durante siglos los libros de guía han sido enviados a la humanidad para explicar al Creador. No podemos decir que la pintura hace el cuadro, pues sería imposible. Hay un Hacedor, un Artista, y he aquí la descripción del Artista en las Revelaciones. Se supone que debo verificar esta descripción con el cuadro. Digamos que la escritura menciona que el pintor conoce 300 colores. Yo miro al cuadro y veo si todos han sido usados. El cuadro en sí atestigua la descripción del pintor que se hace en el libro guía. Esto significa que solo con nuestras capacidades no seremos capaces de conocer a nuestro Dios, a menos que El nos guíe:

“Y cuando presenció el Sol salir con todo su esplendor dijo: ¿es este mi Señor? ¡Este es el mayor de todos! Pero cuando se puso dijo: “Oh pueblo mío, en verdad estoy libre de que Le atribuyan copartícipes a Dios y de todo lo que Le atribuís como copartícipes” (Corán 6:78)

El sol puede ser visto como la mayor causa, así que hoy, algunas personas creen en la teoría del big bang como la causa de las causas. He visto la causa más poderosa en el establecimiento del universo. No es absoluto y entiendo que esta creación solo puede llegar a existir por el Absoluto. El sol, sin el cual creemos que no tendríamos nada, se pone también. No es absolutamente influenciable. No es una creación dominante. Tiene que obedecer las leyes de la creación. El Creador es absoluto y no hay nada en la creación que lo sea.

Otra aleya en el Corán afirma que si Dios no ha enviado un mensajero a cierto grupo de personas, entonces no se le tendrá en cuenta, por eso envió un mensajero a cada pueblo. Esto significa que sin los libros de guía no podemos encontrar a Dios por nosotros mismos. Decir que tiene que haber un Creador no es conocer a Dios. Es una conclusión racional y verdadera. Creer en Dios es un tema muy serio. No solo es aceptar la existencia de Dios. Cuando el Corán dice: “Oh creyentes”, tiene una connotación diferente, refiriéndose a los que creen que existe un Creador. En el Nuevo Testamento casi no hay descripciones de Dios. Por eso Jesús se refería a las Tablas reveladas a Moisés. El Corán hace que conozcamos a Dios describiéndole. Este es el objetivo principal de la revelación.

Asociar copartícipes con Dios no se refiere necesariamente a la adoración de ídolos de piedra o al sol o la luna. Un ídolo es simbólico. Posibilitamos nuestros propios ídolos de nuestros propios sentidos. Construyo mi propia deidad cuando reverencio mi carrera, el dinero o a mí mismo por encima de Dios, aunque diga que creo en Dios. Cuando tengo mis propios dioses, el espíritu está en conflicto, lo que lleva a problemas psicológicos. Los sentidos toman las cosas de la creación como deidades y les quieren, pero el espíritu quiere a Dios. No podemos quedar satisfechos en nuestro espíritu con las cosas falsamente adoradas. Puedes solo resolver tus problemas de tu vida rompiendo los ídolos de tu corazón. Al romper los ídolos de la Kaa’ba, el Profeta Mahoma puso de manifiesto que no había ídolos en la creación. La Kaa’ba es el corazón del mundo. Estás en el mundo y tu corazón es como la Kaa’ba, así que elimina los ídolos de él. Si hay algo de suciedad en tus gafas, de igual modo que ídolos en tu corazón, no puedes ver la realidad. Jesús también limpió de ídolos el Templo; deberíamos seguir a los Profetas y limpiar los ídolos, como nuestra adoración por el dinero o el prestigio, de nuestras vidas:

“Torné mi rostro (todo mi ser) con pura fe y sumisión al Creador de los Cielos y la Tierra con sus características propias y no soy de los que atribuyen copartícipes a Dios” (Corán 6:79)

Nunca veré criaturas con las mismas cualidades divinas del Creador. Cada parte del Absoluto es absoluta. Somos creados para adorar solo al Creador de los Cielos y la Tierra. Dirige tus sentidos hacia Él y solo Él porque todo lo demás será como la suciedad en tus gafas. Tu espíritu siempre estará en tensión y nunca solucionarás tus problemas. El espíritu no puede quedar satisfecho con nada excepto Dios. Solo puedes amar a Dios si Le conoces y si no conoces a Dios, no puedes amarle. Si quieres amar a Dios debes conocerLe y conocerLe y amarle por Sus Atributos de perfección.

Sin los mensajes aportados por los libros de guía, no puedes interpretar tus sentidos correctamente. El Creador tiene que enseñarnos sobre Él porque nadie más puede. El universo está aquí, los mensajeros están aquí, y el mensaje está aquí:

“Sin duda, en la Creación de los Cielos y de la Tierra, en la alternancia de la noche y el día (con sus períodos de acortamiento y alargamiento) en la embarcación que navega en el mar siendo de utilidad a la gente, en el agua que Dios hace caer desde el Cielo con la que revive la tierra después de muerta, en cómo ha diseminado en ella toda clase de criaturas vivas y en Su disposición de los vientos, y las nubes sometidas entre el Cielo y la Tierra; en verdad que se dan signos (que demuestran que Él es el Dios Único que merece ser venerado y el Único Refugio y Auxilio) para la gente que razona y entiende” (Corán 2:164)

Las embarcaciones, ayudadas por materiales fabricados por el hombre, son creados por Dios. Aunque los humanos hicieron la nave, Dios determinó el modo en que el barco flotaría y todas las leyes naturales para mantenerle a flote. Cuando utilizo el ordenador, es de Dios, porque El creó la forma en que usamos nuestras manos, cerebro y la ciencia física que se esconde tras un ordenador. Todo esto y más ya existe en el universo, pero los seres humanos lo están descubriendo ahora. Los signos de Dios están ahí cuando miramos la creación en su conjunto, especialmente, a través del tiempo, y en las cosas con las que los humanos interactúan. No hay nada que no podamos usar como signo para entender a Dios. Puesto que son signos, necesitamos pensar sobre ellos. Es su propósito en la creación para ayudarnos a entender quién es el Dueño de todo esto.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *