¿Por qué necesitamos a los Profetas?

“Di: si de verdad amáis a Dios, entonces seguidme, para que Dios os ame” (Corán 3:31)

La afirmación en la aleya anterior es diferente de lo que por lo general pensamos; cuando amamos a nuestro Creador, El nos devuelve ese amor, nos corresponde. Esta aleya sugiere que decir solamente “amo a Dios” no basta para ser correspondidos por Dios. Existe una condición, establece: “seguidme (el guía y mensajero)”. Pero ¿Por qué necesitamos un guía?

Mi vida no se transforma cuando proclamo que amo a Dios

Cuando observamos nuestras vidas como gente que proclama su amor a Dios, vemos generalmente que no somos transformados por ese amor. No sentimos que hayamos sido correspondidos. Nuestras vidas pueden seguir siendo miserables, nuestros pensamientos distraídos y nuestros sentimientos heridos. No podemos comprender muchas de las cosas que suceden en nuestras vidas y en el universo, y nos enfadamos con el que está detrás de todo esto. Hay algo que falta en nuestra proclamación.

La aleya afirma que no seremos capaces de amar a nuestro Creador en nuestra rutina diaria, excepto cuando sigamos Su guía. De hecho este amor se convierte en maldición para nosotros. Las cosas, la gente y momentos que amamos se marchan de nuestro lado, dejándonos con dolor. Vemos cosas que no entendemos en el universo y nos enfadamos con el Dios que decimos amar.

La aleya comienza diciendo “si amáis a Dios” y nos empuja a considerar que se nos ha dado la habilidad de amar al Creador de todo lo bueno y nos conduce a este punto crucial: “Atestiguamos que Dios crea todo con amor ¿por qué no lo sentimos?”. La respuesta está en la aleya: “Seguidme”. Somos conscientes de que tenemos libertad de elegir muchas cosas en nuestras vidas y pensamientos. Así que, con el fin de sentir amor y reconocer el sentido de la vida y todo lo que nos rodea, necesitamos usar nuestra libre voluntad para seguir las enseñanzas de un guía sobre el significado que hay tras la creación del universo.

La aleya anterior declara que amar al Creador no basta para recibir y sentir el amor divino en cada ámbito de nuestras vidas. Nos fuerza a buscar un guía. Pero ¿qué tipo de guía necesitamos seguir y por qué?

La belleza de la que soy testigo necesita un guía elegido

Aquí está la respuesta rápida: vemos que hay belleza en todas partes en el universo y necesita un guía designado por el Creador. Pero ¿por qué?

Piensa en cualquier pieza importante de tecnología, como por ejemplo un ordenador portátil. Miles de ingenieros trabajan constantemente para diseñarlo con fines específicos. Cada aspecto de su diseño es específico para su uso. Ahora ¿tendría sentido gastar millones de dólares en diseñar y manufacturar un ordenador y venderlo para ser usado como bandeja para el café? O incluso ¿destruirlo después de haber sido manufacturado? Si fuera el caso ¿no llegarías a la conclusión de que estos ingenieros no poseen sabiduría alguna en absoluto? ¿Por qué gastarían todo este tiempo y dinero para manufacturar una herramienta de alta tecnología y no usar ninguna de sus funcionalidades? No tiene sentido.

Ahora vamos a ver todo en el universo. Hay una magnífica y bien organizada manifestación o muestra de arte, desde los átomos a las galaxias. La ciencia es la prueba de que hay un orden innegable, ya que el objetivo de la ciencia es descubrir este orden y representarlo con fórmulas. Las fórmulas muestran que nada se deja al azar; todo está ordenado. Incluso las cosas que no nos gustan como las bacterias, funcionan de forma ordenada. Este orden muestra que debe haber un poder superior encargado de poner orden en todo esto.

De hecho, somos testigos no solo de un orden perfecto, sino también de una belleza artística. Cada criatura está diseñada para un trabajo específico y está adornada de forma compleja y artística. Este arte muestra que quien haya formado el universo pretende adornarlo. Nos informa que estos perfectos adornos y artes deben provenir del amor de quien los forma. Debe amar lo que hace.

Usando el mismo proceso de razonamiento que usábamos con el ejemplo del ordenador ¿tendría sentido que el Hacedor del universo adornara y creara todo con un diseño tan magnífico y no nos informara de lo que significa ni de para qué sirve? Entonces el Creador no sería sabio, lo que va en contra de lo que atestiguo en el universo. Todo está diseñado y sustentado de modo perfecto apuntando al hecho de que el Hacedor es Absolutamente Sabio. Debe haber una explicación concerniente a lo que quiere transmitir con este magnífico arte que nos rodea.

Para nosotros, como seres humanos, se hace especialmente necesaria una explicación. No solo somos conscientes de nuestra existencia, sino también de la existencia de todo lo que está a nuestro alrededor, desde los átomos a las galaxias. Estamos conectados a todo en el universo. No solo eso, estamos creados para amar la belleza de la que somos testigos en la creación. Así hemos sido creados, de un modo en el que somos capaces de hacernos las preguntas que estoy a punto de escribir.

¿Tendría sentido para nuestro Creador el crearnos con la habilidad de ver y preguntar sobre la belleza a nuestro alrededor, si no hubiera una explicación? No. Los ingenieros diseñarían un ordenador para poder realizar cálculos, pero no hablar sobre ello con ningún usuario. Así que, ¿por qué lo diseñaron en primer lugar? ¿Están locos? No. Entonces la misma ilógica no es posible sobre el Creador de este universo ordenado milagrosamente.

Cuando llegamos a esta conclusión, podemos gritar que hay un guía elegido por el Creador: un manual suyo para que todo esto tenga sentido. Este es el resultado de nuestro testimonio.

El guía cierra el ciclo

Los ingenieros acaban el ciclo entre fabricantes y usuarios preparando sofisticados manuales y tutorías on-line (preparadas por guías elegidos que han dominado el manual). Como resultado, los usuarios están felices y agradecidos por ese ordenador en particular. Más importante, el diseño sofisticado del ordenador es una indicación de que hay usuarios que emplearán todas sus funciones. No todos los usuarios necesitarán todas las funciones, pero el hecho de que estas funciones existan es prueba de que hay “superusuarios” que usan todas estas funciones.

Estos “superusuarios” son los mejores guías y formadores que el productor del ordenador elegiría para instruir a otros. Ellos son los que directamente se comunican con el ingeniero y entienden la sabiduría de cada función del ordenador.

Del mismo modo, el Diseñador de este universo cierra el ciclo entre Él y nosotros (Sus creaciones conscientes) enviando un manual claro y guías humanos ejemplares que viven y explican el manual. El solo hecho de que haya este orden perfecto y arte en el universo es indicio de que debe haber criaturas conscientes que entienden y aprecian todo este arte.

Los seres humanos se reflejan profundamente en el arte del Creador; lo admiramos, nos exaltamos con él, gracias al Creador por ello, conocemos la sabiduría de Su creación, y amamos al que está detrás de todo ello. ¿No serían estos humanos tan curiosos los mejores guías para los otros seres conscientes? Siguiendo el camino de los “superusuarios” elegidos por el Creador para explicar la sabiduría de todo en la creación, otras criaturas conscientes empiezan a dar sentido a todo en este universo y en cómo usar sus sentimientos como el amor a la belleza. Reconocen que los guías deben estar conectados con el Creador y Su creación y explicarnos sus significados. Volviendo al ejemplo, aunque digamos que nos gusta usar el ordenador, puede que ni siquiera seamos conscientes de que es un ordenador y pensemos que es una bandeja para servir café. Puede que nos enfademos porque sea una bandeja de café, pues es pesada y voluminosa y no es la mejor herramienta para servir café. Por tanto, nuestro amor hacia ella no es suficiente para recibir los beneficios del ordenador. Solo cuando aprendemos de los guías reconocemos los propósitos del ordenador. Entonces empezamos a admirarlos y admitimos la necesidad de aprender de los guías. Y entonces empezamos a recibir el amor correspondido. Esto es parecido a cerrar nuestros ojos y pensar que la habitación y todo en ella es oscuro, pero cuando abrimos los ojos, todo lo que creíamos en la oscuridad se vuelve vivo y brillante. El guía nos recuerda que también somos “usuarios” y nos dice lo maravilloso que es usar un ordenador. Similarmente, cuando usamos nuestro libre albedrío para abrir los ojos, nos damos cuenta de la belleza de la vida y reconocemos que El que nos ha dado esta vida nos ama. Somos correspondidos.

Necesitamos buscar guías que de manera comprensible respondan a la maestría del Creador con una reflexión, admiración y agradecimiento conscientes. Estos guías nos explican con certeza que todo este arte del que somos testigos debe estar diseñado por el artista absoluto que es capaz de hacerlo. Solo cuando usamos nuestro libre albedrío para seguir a estos guías empezamos a sentir el amor del artista y reconocemos el sentido de la vida. Empezamos a sentir amor cuando empezamos a entender cómo usar nuestro amor a la belleza y cómo dar sentido a todo en la vida.

Cuando el usuario del ordenador que se vuelve extasiado al descubrir cómo usarlo como ordenador y no como bandeja para el café, estamos encantados de cada progreso que logramos de estos “superusuarios”. También nos damos cuenta del significado de la aleya anterior, que nos incita a buscar guías elegidos por Aquél que ha creado este universo lleno de arte y significado.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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