Sabiduría Coránica en la Diversidad

“¡Oh seres humanos! En verdad que os hemos creado de un varón y una hembra, os hemos convertido en tribus y familias para que os podáis conocer mutuamente (y así establecer relaciones mutuas y cooperativas, no para que os enorgullezcáis en vuestras diferencias de razas o categoría social, y hagáis enemigos). Sin duda el más noble, el más honorable de vosotros ante Dios es aquél que es el mejor en la piedad y la rectitud y la reverencia hacia Dios. Sin duda Dios es Omnisapiente, Consciente de todo” (Corán 49:13)

Los orígenes biológicos reflejan la igualdad de la dignidad humana. Todos pertenecemos a una familia humana sin ninguna superioridad inherente de unos sobre otros. La formación de “naciones y tribus” se ha realizado para fomentar, más que para disminuir, su deseo mutuo de entender y apreciar la unicidad humana esencial subrayando sus diferencias externas. El Corán condena cualquier prejuicio racial, nacional o tribal (‘asabiyyah).

El Profeta dijo: “No es de los nuestros quien proclama la causa del partidismo tribal (‘asabiyyah); y no es de los nuestros el que lucha en la causa del partidismo tribal; y no es de los nuestros quien muere en la causa del partidismo tribal” (Abu Da’ud, dependiendo de la autoridad de Jubayr ibn Mut’im). Cuando le preguntaron que explicara el significado de “partidismo tribal”, el Profeta contestó, “Significa ayudar a tu pueblo en una causa injusta”.

Hablando de lo que presume la gente de su nacionalidad o su pasado tribal, el Profeta dijo:

“Contemplad, Dios ha eliminado de vosotros la arrogancia de la ignorancia pagana (jahiliyyah) con su jactancia de glorias ancestrales. El hombre no es sino o un creyente consciente de Dios o un pecador desafortunado. Todos las personas son hijos de Adán, y Adán fue creado del polvo” (Fragmento de un hadith recogido por Tirmidhi y Abu Da’ud, bajo la autoridad de Abu Hurayrah).

“Obviamente no son maneras de tu Señor destruir injustamente las tierras sin que sus habitantes hayan sido advertidos, y hayan sido, por tanto, desconsiderados respecto a las distinciones entre el bien y el mal, la verdad y la falsedad” (Corán 6:131)

Esta aleya claramente afirma que Dios no castiga a una comunidad por sus errores en la medida en que su gente todavía no es consciente (del significado de lo bueno y lo malo). Esto conlleva que todo deberá ser juzgado según sus deudas (conscientes)

“Y con toda seguridad hemos alzado de cada comunidad a un Mensajero:” Venerad tan solo a Dios y apartaos de las falsas deidades y las fuerzas del mal”. Entre ellos había gente a los que Dios guió del mismo modo que había entre ellos otros el extravío era su justo merecido. ¡Marchad sobre la Tierra y contemplad cómo han acabado los que negaron!” (Corán 16:36)

“Cada comunidad tiene su Mensajero. Una vez que su Mensajero se presenta, es juzgado entre ellos con absoluta justicia y no son tratados injustamente” (Corán 10:47)

Esta aleya acentúa la continuidad de la revelación religiosa en la historia de la humanidad y el hecho de que a largo plazo, ninguna comunidad, periodo o civilización no haya sido dotado de guía profética.

“Los seres humanos eran una comunidad. Dios envió Profetas como portadores de buenas nuevas y advertidores, e hizo descender junto a ellos el Libro con la verdad para que pueda juzgar entre la gente con respeto a aquello en lo que discrepan. Solo aquellos a los que les fue concedido discreparon con relación al mismo, después de las pruebas claras les hubiesen llegado, por envidia e insolencia entre ellos. Dios ha guiado a aquellos que han creído hacia la verdad en la que discrepaban. Dios guía a quien Su Voluntad dicta al camino recto” (Corán 2:213)

Al utilizar la expresión ummah wahidah (una única comunidad) para describir el estado original de la humanidad, el Corán ilumina la relativa homogeneidad de la mentalidad primitiva del hombre y el orden social en el nacimiento. Puesto que esa naturaleza se basaba en la ausencia de diferencias emocionales e intelectuales más que en un acuerdo consciente entre los miembros de la sociedad humana, estaba sujeto a la desintegración en la medida del desarrollo subsecuente del hombre. A medida que su manera de pensar se volvía cada vez más compleja, su capacidad emocional y sus necesidades individuales, estaban más diferenciadas. Los conflictos sobre opiniones e intereses adquieren un importante protagonismo, y la humanidad deja de ser “una única comunidad” en lo referente a su perspectiva de la vida y sus valores morales. Fue debido a esta separación que la guía divina se hizo necesaria. El Corán no propone, como parece a simple vista, la idea de una “edad dorada” mítica. Lo que quiero decir con esto es: “los conflictos sobre opiniones e intereses adquieren un importante protagonismo, y la humanidad deja de ser “una única comunidad” en lo referente a su perspectiva de la vida y sus valores morales”. Puede que suene como si estuviera hablando de la evolución de la complejidad en la vida social de la humanidad, y deduciendo que debido a la diferenciación emocional y por tanto a la evolución en la vida social del hombre, que la “guía divina” es necesaria. Prestemos atención a la siguiente frase: “…la mentalidad primitiva del hombre y el orden social primitivo en el nacimiento”. Lo que quiero decir por “en el nacimiento” es: cada niño parece haber nacido con una mentalidad primitiva y con un orden social primitivo: “Una única comunidad sin diversidad aparente”. A medida que llegan a la pubertad, también llamada “edad de la sabiduría”, esa “única comunidad” empieza a tener diferencias de opinión, diferenciación emocional y variación en su evaluación de la moralidad. A medida que nos hacemos adultos, también crecen la diversidad y las variaciones de opinión de la gente. Eso es lo que el Profeta apreciaba y animó: “ikhtilafu ummatee rahmatun” que significa: las diferencias de opinión de mi comunidad son (la razón para) la piedad (de Dios sobre ellos). Es solo a causa de esta diversidad que existe en la naturaleza humana, y la libre voluntad de elegir entre las muchas opciones, que los seres humanos necesitan desesperadamente la orientación de su Creador.

Aquí empieza el progreso en la humanidad: mientras se busca la mejor opción se dan cuenta de qué es lo mejor y por tanto se mejora en la percepción de la Verdad y se aprecia. De otro modo, los seres humanos permanecerían en su mentalidad primitiva y en su primitivo orden social en el que estaban en su infancia. Decimos que los bebés son “como ángeles” porque son como ángeles; solo después de que desarrollan su libre voluntad de elección, a medida que se hacen mayores, dejan atrás su estatus angelical y comienzan a cometer errores. A través de estos errores aprenden y progresan. Ese es el preciado valor de ser un ser humano. Creo que este es el punto que el Profeta apreciaba con “diferencias de opinión” entre los creyentes. Estas son las claves para entender las aleyas del Corán y los mensajes de los “signos” de la creación en el universo de diversas maneras.

Aunque algunos eruditos tienden a aceptar una evolución en la sociedad de los seres humanos a lo largo de la historia, yo no quiero afirmar esta evolución en absoluto. No se refieren a la evolución social. Es el cambio de ambiente de la vida social humana. Los seres humanos son tan perfectos como cuando Dios les creó, pero las herramientas que usan han cambiado. La capacidad humana de interpretar los significados de los signos que se encuentran aquí en la tierra ha permanecido del mismo modo. No deben haber conocido el mundo subatómico, pero admiraron una partícula de polvo con la misma devoción y Conocimiento de Dios a través de las observaciones detalladas que estudiamos hoy. No es una “evolución” en la naturaleza del ser humano. Es un cambio de las condiciones del “examen” o de “los recursos del progreso”.

El Corán dice “Si tu Señor lo hubiere querido así habría hecho de la humanidad una sola comunidad. Sin embargo nunca dejaron de discrepar” (Corán 11:118). Esto es, puntos de vista divergentes sobre todo, incluso sobre las verdades que les fueron reveladas por Dios. Las incesantes diferencias en las opiniones e ideas de los hombres no son incidentales, sino que representan la voluntad de Dios, factor básico de la existencia humana. Si Dios hubiera deseado que todos los seres humanos fueran de una misma persuasión, todo el progreso intelectual habría quedado descartado. Habrían sido similares en sus vidas sociales a las abejas o a las hormigas, mientras que sus vidas espirituales habrían sido como ángeles, limitados por su naturaleza a creer siempre en lo que es verdad y obedecer siempre a Dios.

“La humanidad era una comunidad que seguía un único camino, pero luego diiscreparon y empezaron a seguir diferentes caminos. Si no hubiese sido por un decreto previamente emitido por tu Señor, en verdad se habría juzgado entre ellos en relación a lo que discrepaban” (Corán 10:19). Esta aleya alude al hecho repetidamente acentuado en el Corán, que la habilidad para darse cuenta de la existencia, unicidad y omnipotencia de Dios, es innata en el hombre. Toda desviación de esta percepción básica es consecuencia de la confusión aportada por la progresiva extrañeza humana de sus instintos innatos. Esta extrañeza viene de nuestras propias elecciones y factores externos que no tienen poder sobre nosotros (Ver Corán 15:42; 14:22; 12:40; 7:71 y 53:23)

“Si tu Señor lo quisiera, todos aquellos que se hallan sobre la Tierra sin duda habrían creído. ¿Obligarías tú, entonces, a la gente hasta que sean creyentes?” (Corán 10:99)

Le ha dado al hombre la libertad de elegir entre lo bueno y lo malo, elevándole por tanto al estatus de ente moral (para distinguirlo de animales que solo pueden seguir su instinto).

“Di: “Dios posee la prueba irrefutable. Y si El hubiese querido os habría guiado a todos a la verdad” (Corán 6:149)

“Hemos hecho descender sobre ti el Libro con la verdad como confirmación de todo aquello del Libro que fue revelado antes y como salvaguardia de él. Así pues, juzga entre ellos con lo que Dios ha hecho descender y no sigas sus deseos o caprichos en contra de la verdad que te ha venido. Para cada comunidad hemos asignado un modo de vida y un sistema integral. Si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una comunidad pero para poneros a prueba en lo que os ha otorgado. Esforzaos, pues, juntos como si compitieseis haciendo buenas obras. Hacia Dios es el retorno de todos vosotros, y os hará entender la verdad sobre aquello en lo que discrepabais” (Corán 5:48)

El término shir’ah (o shari’ah) significa literalmente, “el camino al oasis” (de donde hombres y animales obtienen el elemento indispensable para la vida) y se usa en el Corán para denotar un sistema de leyes necesario para un bienestar social y económico de la sociedad. El término minhaj, por otra parte, denota un “camino abierto”, usualmente en sentido abstracto: es decir, “un estilo de vida”. Los términos shir’ah y minhaj son más restrictivos en sus significados que el término din (deen) que comprende no solo las leyes relativas a una religión en particular, sino también las verdades básicas e inmutables las cuales, según el Corán, han sido predicadas por cada uno de los apóstoles de Dios. Mientras que el cuerpo particular de leyes (shir’ah o shari’ah) promulgada a través de ellos, el estilo de vida (minhaj) varía de acuerdo con las exigencias de la época y de las circunstancias culturales de cada comunidad.

“Si Dios hubiese querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad (con la misma fe y religión). Pero extravía a quien Su Voluntad dicta y guía a quien Su Voluntad dicta. Sin duda, tendréis que rendir cuentas de lo que solíais hacer” (Corán 16:93)

De igual modo, “Dios desvía del camino a quien quiere, y guía a quien quiere”. Todas las referencias coránicas al hecho de que Dios “desvíe del camino al hombre”, deben entenderse contra la información de las aleyas 2:26-27 (“Dios no desdeña presentar cualquier tipo de parábola, como la de un mosquito. Aquellos que ya han creído saben que es la verdad de su Señor. En cuanto a los que la incredulidad se ha establecido hace bastante tiempo en sus corazones, dicen “¿qué quiere decir Dios con dicha parábola?” De este modo, El extravía a muchos y de ese modo guía a muchos. El no extravía sino a los transgresores. Aquellos que rompen el compromiso de Dios tras su solemne establecimiento y rompen los lazos que Dios ordenó que fuesen unidos, y causan desorden y corrupción en la Tierra. Esos son los perdedores). Es decir, el hombre “que se desvía” es consecuencia de sus propias actitudes e inclinaciones y no resultado de una predestinación arbitraria en el sentido popular de esta palabra. En su comentario sobre la aleya anterior, el erudito musulmán Zamakhshari acentuó este aspecto de la libre elección por parte del hombre y señaló que:

Dios no desvía a nadie excepto al que, como El sabe, nunca alcanzará la fe; y no guía a nadie excepto al que, como El sabe, alcanzará la fe. Por tanto, no abandona a nadie excepto a quien se lo merezca, y no otorga Sus favores a nadie excepto a los que se lo merecen. Dios hace que la decisión dependa de la libre elección del hombre (al-ikhtiyar) y por tanto su otorgamiento tanto de los favores como de las maldiciones …. Y no hace que dependa de la compulsión

Zamakhshari redondea su punto de vista con estas palabras: “Si (fuera cierto que) Dios lleva al hombre a desviarse o alternativamente a seguir Su guía – ¿por qué ha afirmado que sus deudas serán algo de lo que serán responsables?”

“Si Dios hubiese querido, El sin duda alguna habría hecho de ellos una sola comunidad, mas El admite a quien Su Voluntad dicta en Su Misericordia. En cuanto a los malhechores, no poseen un guardián ni un auxiliador” (Corán 42:8)

“Por lo tanto esta comunidad vuestra es una sola comunidad de la misma fe y Yo soy vuestro Señor; así que veneradme a Mí solamente” (Corán 21:92)

“Pero la gente se dividió y discrepó entre sí respecto a la religión. Pero todos han de retornar a Nosotros (para rendir cuentas por todo lo que hicieron)” (Corán 21:93)

“Esta comunidad vuestra es una sola comunidad de la misma fe, y Soy vuestro Señor; así que tenedme temor reverencial solamente a Mí, y cumplid vuestro deber hacia Mí en piedad” (Corán 23:52)

“Sin embargo la gente dividiéndose en grupos, discreparon entre ellos en cuanto a la religión, cada grupo se alegra con orgullo por la parte que tiene” (Corán 23:53)

Cada grupo disfrutando de su fe”, literalmente significa “en lo que tienen”. En el primer ejemplo, esta aleya se refiere a los diversos grupos religiosos como tal; es decir, a los seguidores de una u otra de las revelaciones anteriores quienes, en el curso del tiempo, se consolidaron con diferentes “denominaciones”, cada una de ellas guardando celosamente su propio conjunto de dogmas y rituales. En el segundo ejemplo, sin embargo, la sentencia anterior se aplica a la brecha de la unidad en la que se incluyen cada uno de los grupos establecidos. Puesto que se aplica a los seguidores de todos los profetas, incluye también a los seguidores del profeta Mahoma, y por tanto constituye una predicción y una condena de la desunión doctrinal que prevalece en el mundo del Islam en nuestros días. El dicho del Profeta verificado por Ibn Hanbal, Abu Da’ud, Tirmidhi y Darimi afirma: “los judíos se han dividido en setenta y una sectas, los cristianos en setenta y dos, mientras que mi comunidad se dividirá en setenta y tres”. Deberíamos recordar que en árabe clásico el uso del número “setenta” a menudo se refiere a “muchos” así como “siete” equivale a “varios” y no denota necesariamente un valor actual.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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