5. Alcanzando el Conocimiento de Dios

 

Cada ser humano está dotado de una naturaleza inquisitiva; existe un interés innato por encontrar respuestas a las dudas existenciales: ¿De dónde vengo? ¿Por qué estoy aquí? ¿A dónde voy? La mayoría de aquellos que van en pos de las respuestas a estas dudas buscan alcanzar el conocimiento de su Creador a través de las Escrituras. Los principios de la hermenéutica (dar sentido a un texto) requieren conocimientos sobre el autor/orador y el lector/oyente, y el propósito del autor al escribir el texto. Por tanto en Usul al-tafsir (la metodología de la exégesis coránica), el orador (mutaqallim), el oyente (muhatab), la intención (maqsat) y la ocasión (maqam) son componentes esenciales. Con este propósito en mente Bediüzzaman Said Nursi (1877-1960), un renombrado erudito musulmán del siglo XX, presenta un análisis detallado del Corán en su obra más magnífica, el Risale-i Nur. El Risale-i Nur es un estudio inclusivo de la teología islámica que emplea el método coránico, y es un texto que ha dado un vuelco a mi vida. Cuanto más estudio la exégesis del Corán, más satisfechos y reconfortados están mi mente, mi alma y mi corazón. Puesto que el Corán no tiene un principio designado, ni un desarrollo de los argumentos, ni una conclusión definitiva, se hace necesario un estudio cuidadoso del texto en su totalidad con el fin de analizar la metodología de Nursi y sus argumentos principales.

La introducción a la Vigésimo Quinta Palabra del Risale-i Nur proporciona “definiciones” muy específicas y concisas del Corán, revelando el entendimiento de Nursi de la naturaleza del Libro Sagrado. Nursi aborda aspectos como: ¿Fue el Corán una inspiración de un ser transcendental a Muhammad, quien lo puso en sus propias palabras? ¿Quién habla a quién, cómo y con qué fin? ¿El Corán es creado o es eterno? ¿Es histórico, contingente en tiempo y espacio, o es ahistórico? Con el fin de analizar la percepción de Nursi sobre el Corán y el papel de la revelación, es imperativo discutir el marco global. Según Nursi, la palabra “adoración” (ibada) es la clave para entender la aleya “No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me sirvan” (Corán 51:56). El entendimiento de Nursi de la adoración es completo, no está confinado a las formas rituales de reverencia. El proceso de adoración necesita tres pasos, que consisten en, primero, reconocer al Creador de todos los seres, llegar a conocerLe y creer en El (ver figura 1). Segundo, amar al Creador solo es posible en proporción al conocimiento que el creyente tenga de Él. Por tanto, a medida que los creyentes vayan conociendo al Creador a través de Sus Divinos Atributos, solo podrán amarLe. En tercer lugar, el resultado natural del amor es el culto, lo que conlleva a la adoración. El deber primordial de la humanidad y la obligación que le incumbe es conocer a Dios (marifatullah), creer en El (afirmar Su existencia y unidad) en sumisión y certeza absoluta.

Conocimiento -> Amor -> Adoración

Figura 1. El Propósito de la Creación

Estas fases (conocimiento, amor, y adoración) no tienen que suceder necesariamente de forma secuencial. Uno no se gradúa en la fase de conocimiento habiendo aprendido todo, para pasar a la fase de amor. Por ejemplo, uno puede amar a Dios tanto como uno Le conoce. Uno puede adorar a Dios en el sentido más exacto de la palabra en función de cómo Le conozca y Le ame. Así que los seres humanos viven las tres fases a la vez, y continúan aumentando y renovando su conocimiento.

Según Nursi, el conocimiento de Dios se adquiere mediante la atestiguación (shahaada) (ver Figura 2). Los seres humanos atestiguan las manifestaciones de los Atributos de Dios constantemente. Para Nursi, la esencia real de la creación no es otra cosa que las manifestaciones de los Atributos Divinos de Dios. Por ejemplo, contemplando la compasión que Dios coloca en el corazón de una madre por su hijo, uno atestigua la Compasión Absoluta de Dios manifestada a través de la madre. Incluso los descubrimientos científicos son formas de entender y admirar mejor los Atributos de Dios como el Todo Conocedor y el Creador Todo Poderoso.

Atestiguar -> Confirmar -> Someter

Figura 2. Pasos para alcanzar el conocimiento de Dios

En la obra de Nursi, la creación debe ser experimentada y contemplada con el fin de conocer a Dios. Todo está en la percepción de quien la contemple. Uno puede aproximarse a todos los hechos “del mundo” con la intención de conocer a Dios, transformándolos en hechos eternos “del más allá”. Desde este aspecto, Nursi no apoya una vida ascética por encima de la experiencia de las manifestaciones de los Atributos de Dios a través de la familia, el trabajo, los estudios. El testimonio continuo lleva a la confirmación continua (tahqiq) y a la sumisión (islam). Por ejemplo, según la obra de Nursi, el primero de los cinco pilares del Islam no es “decir” “Atestiguo que no hay más dios que Dios y Muhammad es Su siervo y mensajero”, sino “atestiguar” esta afirmación constantemente. En el Islam, “el testimonio” (shahaada) de la unidad de la verdad de lo divino (tawhid) es el centro de la fe. El que se somete (musulmán) a la verdad debería actualmente observar cómo todo en el mundo visible (‘alam al-shahaada) señala a la verdad del tawhid y, en consecuencia, testifica la veracidad del mensaje del Corán.

En el paradigma de Nursi, tawhid (unidad de Dios) es un proceso continuo relacionado directamente con los Atributos Divinos. Como se mencionaba anteriormente, para conocer a Dios, uno contempla las manifestaciones de los Atributos Divinos. Por ejemplo, cuando uno se pregunta sobre una flor, se da cuenta de que la flor no puede ser bella por ella misma, y que esta cualidad solo puede pertenecer a su Creador. La flor no es bella sino que se la hace bella; manifiesta el Atributo Divino de Al-Jameel. En este proceso, uno testifica la unidad de Dios proclamando “no hay jameel (belleza o bella) sino Al-Jameel, Dios”. Igualmente, cuando se piensa en la inteligencia humana, o contemplamos el cerebro y sus funciones, uno reconoce que el ‘ilm (conocimiento) no es de nuestro interior, sino de nuevo una manifestación del Atributo de Dios Al-‘Alim. Aunque es una cualidad que invita a llegar a la conclusión de que no hay ‘alim (conocedor) sino Al-‘Alim, Dios. Para Nursi, entonces, la unidad de Dios se puede experimentar a un alto nivel y es el propósito de cada pensamiento, acción y encuentro en la vida que lleva al iman (fe), la certeza absoluta.

¿Cuál es el lugar de la fe (iman) en todo este proceso? Según Nursi, iman no es un fenómeno fijo. Desde el punto de vista analítico, estas “fases” o actos conscientes de elevar nuestro conocimiento mediante el testimonio, la confirmación y la sumisión constantes nos lleva a un aumento del iman (fe) y la ausencia de ello resultaría en un iman decreciente. ¿Cómo saben los seres humanos qué o cómo atestiguar? En el Risale-i Nur, Nursi subraya cuatro instructores universales (mu’arrif) como los métodos de llegar a conocer a Dios: el Profeta Muhammad como representante de los Profetas; el Corán como representante de todas las revelaciones; el universo como representante de toda la creación; y la conciencia humana como representante de nuestras facultades que reciben la inspiración Divina y son creadas para reconocer al Divino (ver Figura 3)

Profetas

Revelaciones               Testimonio Humano             Consciencia Humana

Universo

Figura 3. Cuatro Maestros Universales

Dios no dejó a la humanidad sin guía. De hecho, Nursi argumenta que todo en el cosmos atestigua la existencia de Dios y manifiesta Sus Atributos (Asma al-Husna) para que los humanos atestigüen, confirmen y se sometan. Las revelaciones son enviadas para guiar a los humanos y para aumentar su conocimiento de Dios. Es más, los mensajeros son enviados por Dios para que nos enseñen cómo el universo y las revelaciones deben ser entendidos y para educarnos en ello. Por último, Dios ha dotado a los humanos de ciertas facultades (tales como la razón y el corazón), que, bajo la guía de la innata consciencia humana, puede ayudar a confirmar la veracidad de las revelaciones, los mensajeros y el mensaje inmerso en el universo. En la figura 3 los cuatro maestros concedidos para que los seres humanos alcancen el conocimiento de Dios se confirman de forma mutua unos a otros. Así que las flechas exteriores representan la afirmación y reafirmación cerrada de las cuatro fuentes de conocimiento.

Según Nursi los seres humanos son creados con la capacidad de comprender y confirmar el mensaje aportado por estas cuatro fuentes. De hecho, todas las facultades humanas, tales como las emociones, la razón y el alma han sido concedidas para servir a este propósito. Incluso así los seres humanos deberían usar sus facultades con la guía de la revelación. En otras palabras, la razón sin un corazón consciente, y el corazón sin razón, no pueden conducir al hombre extraviado.

Nursi expuso sobre la naturaleza y el papel del Corán en la Vigésimo Quinta Palabra titulada, “El Milagro del Corán”, que es una exégesis de la aleya “Di: “Si los hombres y los genios se unieran para producir un Corán como éste, no podrían conseguirlo, aunque se ayudaran mutuamente” (Corán 17:88). Es uno de los capítulos más largos del volumen titulado The Words (Las Palabras). Nursi dedica la Vigésimo Quinta Palabra a explicar esta aleya que ha sido discutida y cuestionada por científicos agnósticos y ateos. Sin embargo, antes de entrar en detalle y explicar aleyas específicas, Nursi comienza este capítulo haciendo dos preguntas complementarias: ¿Qué es el Corán? y ¿Cómo está definido? En la introducción, el erudito ofrece definiciones concisas y profundas del Corán.

Nursi comienza dando respuesta a estas preguntas afirmando que “El Corán es una síntesis que contiene todas las Escrituras reveladas a los Profetas anteriores”. Primero, Nursi opina que el Corán fue revelado por Dios al Profeta, y que es una revisión y un restablecimiento de los Libros anteriormente revelados. El erudito asume una continuación, solapada, y la confirmación entre las revelaciones precedentes y el Corán. La palabra “síntesis” puede entrañar implícitamente el mensaje de los Libros para todos los Profetas anteriores. De ahí que el mensaje central de todas las Escrituras reveladas por Dios sea el mismo. Para Nursi, este mensaje es “no hay más dios que Dios”. En virtud de afirmar esta cualidad del Corán al principio del todo, puede sostenerse que las definiciones de Nursi sobre el Corán pueden aplicarse a todas las revelaciones previas al Corán.

Desde el punto de vista de Nursi, el Corán es ante todo “una traducción eterna del gran Libro del Universo9. Este rol del Corán, o de las revelaciones en general, es crucial, como se representa en la Figura 3. La revelación confirma las otras tres fuentes de conocimiento, una de las cuales es el Universo. Según Nursi, los seres humanos son creados con la búsqueda innata del sentido. Observando todos los acontecimientos, ecosistemas y complejidades del universo, los humanos pueden afirmar que hay un Creador, un significado y un propósito para todo ello. Incluso la razón mortal y otras facultades se detienen en ese punto. Sin la guía de la revelación, el hombre no puede saber cuál es ese sentido o propósito. Por ello, el Corán lee y traduce el significado del libro del Universo de una forma que el ser humano pueda comprender. Por ejemplo, muchas aleyas del Corán acaban con uno, o quizás dos, Atributos de Dios después de un acontecimiento o un hecho que ha sido narrado.

Nursi interpreta estos “esma-i tayy” como características que encapsulan la esencia de la realidad. El creyente debería obtener estas realidades de lo que se relata en la aleya. De este modo, el Corán enseña al hombre cómo interpretar el universo, y cómo atestiguar los Atributos.

Nursi añade que el Corán no es solo un libro que explica este mundo, sino que también trae noticias del Mundo de lo No Visto (ghayb) como “el intérprete de los libros del mundo material visible y el Mundo de lo No Visto”. No se ha concedido a los seres humanos ninguna facultad de ver, comprender o conocer más allá de esta creación a través de otros medios que no sea la revelación. Por tanto, la revelación es la única fuente que trae noticias del mundo de lo No Visto, más allá del “velo de este mundo visible”. Las noticias del Más Allá, los ángeles y el Mundo de los Espíritus (‘alem-i-ervah) son ejemplos del mundo de lo No Visto narrados en el Corán. De ahí que sin la guía de las revelaciones, los seres humanos no puedan especular sobre lo No Visto.

Según Nursi, uno de los papeles de la revelación es descubrir “los tesoros inmateriales de los Nombres Divinos ocultos en la Tierra y los cielos”. Por ejemplo, tal y como se mencionó antes, muchas aleyas del Corán terminan con uno o varios Nombres Divinos que enseñan al lector cómo, en la historia específica, acontecimiento o afirmación, los Atributos de Dios puede ser vistos. Revelando los Nombres de Dios en ciertos contextos, el Corán aumenta el conocimiento que el lector tiene sobre El, y actúa como “la prueba articulada y el claro traductor de la Esencia, Atributos y Nombres Divinos y actúa”. Así que teniendo presente la obra completa de Nursi, el Corán es una guía que enseña al ser humano cómo aumentar su marifatullah (ver Figura 1).

Otro de los papeles del Corán se relaciona con el Más Allá. Nursi cree que el Corán es “el mapa sagrado de los mundos del Más Allá”. El “mapa” es la afirmación, puede ser entendido como una herramienta que muestra al usuario cómo llegar a cierto destino. Es más, Nursi argumenta que si una persona desea el Cielo como destino final, el Corán es el mapa que le enseñará cómo llegar allí. De igual modo, el Corán también es el mapa que orienta al lector sobre lo que le llevará al Infierno, o a la privación del Cielo, que es símbolo de la Piedad de Dios. Sin embargo, la descripción de Nursi del Corán como mapa sagrado de los mundos del Más Allá, no debería necesariamente entenderse como referido a aleyas específicas que hablan directamente sobre el Cielo y el Infierno. De hecho el ser humano construye su Otra Vida (akhirat) mientras viven en este mundo. Una delineación afilada entre esta vida y la del Más Allá no existe para Nursi. Incluso aleyas sobre cómo vivir esta vida están relacionadas directamente con el Más Allá, y pueden considerarse sus mapas.

Nursi dice que el Corán es el educador y entrenador de la humanidad dirigiéndose a toda la humanidad, más que a un grupo específico de personas en un periodo específico de tiempo. Dirigirse a cualquier edad o clase social en sus historias y narraciones, no recuenta una lección de ellos, sino que señala elementos de un principio universal, como si fueran revelados de nuevo. En otras palabras, las historias narradas en el Corán son paradigmas para los creyentes (quienquiera elegir al Corán como su guía) aquí y ahora. Además, Nursi cree que su mensaje es tan comprensible que es como una biblioteca sagrada que contiene numerosos libros de los que todos los santos y gente veraz, eruditos purificados, y todos los versados en el conocimiento de Dios han derivado en sus propios caminos y han iluminado cada camino y respuesta que sus seguidores necesitaban. En esta afirmación el autor también se centra en un principio que a menudo ha explicado en el Risale –i Nur: esos caminos que llevan a la Verdad son múltiples y el camino del Corán es suficientemente amplio para acogerlos a todos. Quien lea el Corán puede encontrar guía para su estado actual de mente o corazón. Nursi dice que el Corán es un libro de leyes, oración, sabiduría, adoración y servidumbre a Dios, mandatos e invitaciones, invocaciones y reflexiones y un libro sagrado que contiene libros para todas nuestras necesidades espirituales. Ver el Corán únicamente como un libro de leyes distorsiona su verdadera naturaleza comprensiva.

Finalmente, Nursi dirige el tema de la jerarquía del Corán entre otros textos revelados e inspiraciones. Argumenta que el Corán contiene brevemente todas las Escrituras reveladas a los Profetas anteriores. La mayor diferencia definida por Nursi es que el Corán es el discurso directo de Dios, mientras que otras revelaciones son inspiraciones. Señala que el Corán es universal de cara a los Atributos Divinos, mientras que las revelaciones previas tienen un ámbito particular.

Un tema fundamental que emerge de las definiciones de Nursi es que el Corán y el universo no pueden divorciarse (Figura 4). Para comprender y confirmar el mensaje del Corán, el lector debe atestiguar los signos en el universo y sin la guía del Corán, no puede dar sentido al mensaje oculto en la creación ni entender su significado. Como algunos eruditos contemporáneos de Nursi comentan “el sentido del Corán se desarrolla en los signos cósmicos”.

Revelación con palabras                                                                                Revelación con acción

Dios

Corán                                                                            Confirmar                                                                   Universo

Humano

Figura 4. Relación del Corán con Dios, el Universo y los Humanos

El Corán se refiere a cosas en el universo como signo (ayat) e invita al lector a contemplar su significado para confirmar sus enseñanzas: “Es cierto que en la creación de los Cielos y de la Tierra y en la alternancia de la noche y el día (con sus periodos de acortamiento y alargamiento) se dan signos (que manifiestan la verdad) para la gente de discernimiento” (Corán 3:190). “Dios habla a través de signos coránicos al igual que a través de signos cósmicos”, por lo tanto el Corán es el discurso de Dios con palabras, mientras que la creación es el discurso de Dios a través de los actos. En cierto modo, Dios habla a medida que crea. Nursi explica que todo en la creación traduce, explica, confirma el ayat coránico, y “el Corán, que llega bajo la forma de conocimiento infinito, es una traducción del universo”. Tanto el Corán, como discurso divino, y el universo, como libro que habla, son revelaciones divinas: hay una relación mutua y continua entre ambas. El Corán explica el universo, el universo es la prueba de las afirmaciones de Dios. El universo solo puede leerse correctamente con la guía del Corán, mientras que el universo confirma la veracidad de lo que el Corán clama. A ojos de la obra de Nursi, la aleya del Corán “Lee, y tu Señor es Todo poderoso” (Corán 96:1) dice que todo debe ser leído, no solo los textos revelados, sino también la creación en el nombre de su Creador. En el Risale-i Nur, Nursi nos invita a observar el universo para ver cómo “las cosas son signos y pruebas que nos hacen conocer a nuestro Creador y nos enseñan el método de leerlas y descifrarlas”.

Nursi sostiene que el Corán enseña sobre quién es el Creador, cuál es el objetivo de la creación, cómo conocer al Creador a través de Sus Atributos, y finalmente cómo amarLe y adorarLe solo a Él.

Extraído del libro El Maestro Compasivo: Ensayos sobre la Fe Islámica escrito por Dr. Eren Tatari (http://www.amazon.com/Compassionate-Teacher-Eren-Tatari-ebook/dp/B00EBC8MSK/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1415108190&sr=8-8&keywords=eren+tatari)

Traducido por Yolanda Sánchez Martínez (yosamar@hotmail.com)

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